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sábado, 25 de agosto de 2012

Batman #4


La edición de ECC incluye el tercer y cuarto número de la serie original

En este mes de Agosto podemos volver a disfrutar de la cabecera original de Batman, a cargo de Scott Snyder y Greg Capullo y es un verdadero placer descubrir que lo que hacía grande a los dos primeros números sigue intacto. Tenemos por tanto a un Batman con más recursos de lo que solemos estar acostumbrados pero que mantiene su esencia puramente detectivesca. Bruce Wayne se sumerge aún más en la investigación de la corte de los búhos, algo que le llevará a indagar en la historia de Gotham (que mantiene su cuota de protagonismo) y que incluso nos lleva a un flashback de la infancia de Bruce maravillosamente dibujado por Greg Capullo

A pesar de que como decimos predomina el tono detectivesco, no falta espacio para grandes momentos de acción que, de hecho, se aprovechan de ese tono contenido y lleno de diálogo que domina el cómic para brillar especialmente. Es inevitable admirar el estilo de Capullo en el dibujo, especialmente en la figura de Batman, pues consigue plasmar la imagen de un hombre con una figura temible y un gran porte, pero a la vez realista y muy humano bajo la máscara. Cabe destacar también su trabajo en las portadas de ambos números, ambas de estilos bien diferentes y alejadas del clásico "figura del protagonista en pose molona" a que nos tienen tan acostumbrados. 

En definitiva, un trabajo realmente admirable en todos los sentidos y que nos mantiene en vilo para que llegue la tan esperada Noche de los Búhos.

domingo, 8 de julio de 2012

Batwoman


Espectacular lo que han hecho Greg Rucka y J.H.Williams III en el primer arco argumental de esta nueva Batwoman. Con un dibujo innovador y espectacular y con una historia que narra origen y presente de la atípica heroína, el volumen se convierte no sólo en un tomo imprescindible para los amantes del universo de Gotham City sino, por encima de todo, un satisfactorio ejemplo de de la infinidad de caminos por recorrer aún en la búsqueda de nuevos hallazgos en el medio. 

Porque si en algo es rico el trabajo de J.H.Williams III es precisamente en hallazgos. Sus composiciones de página son siempre arriesgadas, barrocas y estudiadas hasta el extremo. La apabullante habilidad del dibujante para conjugar estilos le permite cambiar por completo de trazo cuando la historia ilustra el pasado y abordar otro estilo visual distinto cuando se trata del presente. 

Dibujo luminoso y sencillo cuando la página es un flashback. Pero cuando llega el presente, el negro y el rojo se apoderan de todo. La página se convierte en un fresco que narra con precisión acontecimientos que suceden al mismo tiempo. Hallazgos. Es lo más cercano a lo que podría ser el Año Uno del personaje, una de esas emotivas historias que entusiasman y que hacen pensar en que ya no es posible contar ninguna otra sobre la pelirroja. 

El volumen se completa con otro arco argumental, "Cuchilla", en el que disminuye la calidad en gran parte porque ya no se encuentra J.H.Williams III a los lápices. Su ausencia genera en el cómic una orfandad muy poderosa. Después de haber conocido su manera de narrar, cualquier otro dibujante sabe a poco. 

lunes, 2 de julio de 2012

Grandes páginas del cómic (VII)


Buen soldado...

Uno de los más hermosos elementos de El regreso del caballero oscuro de Frank Miller es esa suerte de Robin improvisado que encarna Carrie, una chica que pronto se gana el cariño del lector. Los momentos en los que aparece durante la historia le dan alas al personaje central y también al cómic, pues su uniforme está lleno de colores vivos, totalmente contrarios al tono de la historia, al resto del cómic, a la ciudad y al personaje protagonista. El perfecto contrapunto, el más hermoso Robin jamás escrito. 

De entre los miles de hallazgos de Miller a lo largo del cómic, considerado con unanimidad uno de los mejores de la historia del medio, destaca especialmente la habilidad del autor para sugerir la sensación de movimiento, no tanto a partir del propio dibujo sino de la yuxtaposición entre viñetas, que al concatenarse y enfrentarse entre sí generan el portentoso dinamismo con que cuentan las escenas de acción, como ocurre con el rescate a Robin en el aire (ver página completa aquí). Un ejemplo maestro más de las infinitas posibilidades del medio. 

Grandes páginas del cómic (VI)


Resulta complicado sumergirse en El regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller y elegir una página entre todas, ya no sólo por la calidad del cómic, sino porque se trata de una obra caótica. Miller llena las páginas de situaciones paralelas y de fragmentos de los noticiarios, por lo que pocas páginas (a excepción de las impresionantes splash pages, claro está) transmiten verdadera sensación de unidad. Ojo, que no estoy diciendo que esto sea malo, es el tono que necesita la historia: un mundo completamente caótico que obliga a Bruce Wayne a volver a ser Batman.

De entre las casi 200 páginas que componen este cómic me he decantado por destacar la última de la tercera parte (ver página completa aquí). [Spoiler] Batman finalmente se decide a romper el quinto mandamiento intentando romperle el cuello al Joker, pero ya sea por el miedo, porque le fallan las fuerzas o porque no puede faltar a sus principios, la presión no es suficiente. Pero ni en esta situación el Joker le permite una pequeña victoria y decide terminar el trabajo por sí mismo, retorciéndose mientras le susurra que lo verá en el infierno y manchando a Batman para siempre con el estigma de que todos lo vean como un asesino. [Spoiler]

Pero lo más escalofriante es la expresión en la cara del Joker, manteniendo su característica sonrisa pero llevada a la carcajada más grotesca, con esa risa invadiendo las viñetas y tapando la cara de Batman. Una risa que probablemente lo atormentará más que todos los planes que ideó el Joker durante su vida. Un gran final para una eterna enemistad.

sábado, 23 de junio de 2012

Batman #2


¡OJO! El número 2 de Batman publicado por ECC en España se corresponde con los números #1 y #2 de la serie Detective Comics, y no está vinculado con el número 1 que ha publicado ECC

Sigue siendo sorprendente la carta blanca que le ha sido otorgada a Tony Daniel en el seno de DC, antes dibujante de la serie regular de Batman y al que ahora se le encomienda tanto el guión como el dibujo de una de las cabeceras más importantes, Detective Comics, firmando un cómic oscuro y repleto de acción con el Joker como villano. 

La realidad es que, a pesar de que el cómic entretiene y muestra un gran nivel, los guiones de Daniel están muy por debajo de los de los últimos autores que se han enfrentado a la escritura del caballero oscuro. Además, en la inevitable comparación con la serie junto a la que convive, la guionizada por Scott Snyder, su compañero gana por amplio margen. Detective Comics entretiene pero no llega nunca a la profundidad del trasfondo ni a la genialidad de las tramas con la que está concebida la serie de Batman escrita por Snyder

Por si fuera poco, el punto fuerte de Daniel como dibujante se resiente a menudo durante la lectura del cómic. Batman muestra proporciones discutibles y diferentes en cada viñeta en la que aparece, a veces grotesco, como si dibujarlo de repente fuera una desagradable dificultad. El autor se permite, además, copiar descaradamente una doble splash page perteneciente al All Star de Jim Lee, guiño a los lectores que resulta cuando menos discutible. 

No puede afirmarse que Detective Comics sea una mala serie. Es una lectura pasable que se anuncia como un breve arco argumental de cuatro números americanos. El nivel de excelencia mostrado por la otra cabecera de Batman es tan alto, por contra, que la comparación resulta nefasta. 

jueves, 7 de junio de 2012

Batman: Puertas de Gotham


Hay algo que Grant Morrison introdujo de manera muy acertada en su paso por la serie regular del hombre murciélago: la familia. Un concepto que no es ajeno a la mitología del personaje, todo lo contrario. La diferencia de planteamiento del guionista era no basarse en la ausencia de esta, sino en la presencia de una nueva. Con la llegada del núcleo familiar al entorno del protagonista, simbolizada en su compañero Dick Grayson o en su propio hijo, Damian Wayne, el escritor trabajaba con otro concepto aún más profundo: Bruce Wayne no sólo une a esos niños perdidos para evitar que se cometan más crímenes en la ciudad sino también, y sobre todo, para que esos niños perdidos no tengan que sentirse huérfanos nunca más. 

Hay muchas cosas que Scott Snyder introduce con acierto en su paso por Batman, pero sólo nombraremos aquí una de ellas. Por fin un guionista le otorga voz, vida, historia y espíritu propio a la Ciudad en sí misma. Un lugar con un potencial argumental infinito que por fin alguien comienza a sacar a la luz y a edificar prácticamente desde cero. La ciudad de Gotham ahora vive y respira, tiene historia propia, y ese elemento enriquece la lectura de una manera no abarcada hasta ahora en la mitología de ningún otro personaje de cómic. 

Puertas de Gotham hereda esos dos conceptos, al ser una historia concebida tras el paso de Morrison en la serie y la inminente llegada de Snyder. Su trasfondo cuenta cómo fueron diseñados y construidos los cimientos de los tres puentes principales de la ciudad, mientras en el presente se sucede una trama que sacará a la luz el pasado no resuelto de Gotham y que enfrentará a la familia Wayne a un rompecabezas repleto de historia. 

Con un dibujo sofisticado y elegante, un buen desarrollo de personajes y la dosis justa de trama detectivesca, Puertas de Gotham se convierte en uno de los mejores cómics recientes en torno a la mitología del personaje. No sólo por la historia que cuenta o por su ágil lectura, sino por lo que representa. Se trata de la puerta de entrada, nunca mejor dicho, a una ciudad muy conocida, pero jamás explorada. Las protagonistas, ahora, son sus calles. 

lunes, 4 de junio de 2012

Batman y Robin #1



La edición de ECC de Batman y Robin incluye los 4 primeros números de la serie original

Volvemos a las series que integran el universo de Batman en "los nuevos 52" con la cabecera Batman y Robin, donde como bien indica el nombre, veremos a Bruce y a Damian Wayne formando equipo prácticamente por primera vez. Desde la aparición en el 2006 en el arco "Batman e hijo" de Damian (hijo de Bruce y Talia Al Ghul) y la posterior desaparición de Bruce en el alucinado (que no alucinante) arco que dio fin al periodo de Grant Morrison al frente de las historias del Caballero Oscuro, padre e hijo apenas habían compartido páginas. Y la verdad es que habían muchas ganas de verlos combatiendo el crimen codo con codo, pues es innegable el carisma del personaje de Damian y lo mucho que puede aportar en su relación con Bruce. Peter J. Tomasi, guionista de la serie, es muy consciente de ello y hace que la difícil personalidad del pequeño Wayne y la relación entre ambos sea el motor principal de la serie.

A priori pocas diferencias podemos encontrar entre esta serie y la homónima pre-NuDC a cargo de Grant Morrison, salvo que aquí tenemos a Bruce en lugar de a Dick Grayson llevando el manto del murciélago. Sin embargo no señalo esto como un error, sino que es lógico ya que era una serie bastante joven (comenzó en 2009) y que funcionaba perfectamente, sin mostrar ningún signo de agotamiento. En estos números nos introducen rápidamente al villano, Nobody, cuyo objetivo es curiosamente acabar con las diferentes versiones de Batman por todo el mundo que introdujo Morrison en Batman Inc. como si nunca hubiesen existido. Este enemigo no tarda en complicarle las cosas al clan Wayne, apuntando una misteriosa relación con ambos y forzando el obligatorio enfrentamiento entre padre e hijo.

El llamativo dibujo a cargo de Patrick Gleason forma una perfecta simbiosis con el color de John Kalisz, dándole un aspecto oscuro a la vez que colorido que termina de darle su personalidad única a este cómic. El dibujo está lleno de dinamismo en las viñetas de acción, y la entrada de Batman y Robin te golpea en la cara como si fueras uno de los delincuentes a los que están sorprendiendo. En conjunto, las páginas condensan muchas sensaciones, dando forma a un cómic oscuro y violento pero profundamente entretenido, lo que al fin y al cabo encaja a la perfección con el perfil de este Robin, pues a pesar de su complicado carácter es un niño de 10 años, y puedes sentir cómo se divierte con lo que hace.


lunes, 21 de mayo de 2012

Liga de la Justicia #1



La edición de ECC de JLA se corresponde con el primer número de la serie original


Desde que se empezaron a conocer los títulos y autores que formarían parte de "los nuevos 52", quedó bien claro cual era el buque insignia de la editorial, o al menos en donde confiaban obtener la mayor parte de las ventas, y esa era la serie de la Liga de la Justicia. No sólo ponían sobre el papel al equipo ideal de personajes, o al menos más conocido, dentro del catálogo del Universo DC, sino que tras las páginas unían también a las dos grandes estrellas de la editorial: Geoff Johns al guión y Jim Lee a los dibujos.

Con este equipo se presagiaba una historia de orígenes bien asentada y espectacular, y eso es exactamente lo que nos encontramos. La historia nos sitúa 5 años en el pasado respecto a la continuidad del resto de las series y nos presenta a un Batman al comienzo de su cruzada y a un Hal Jordan que no hace mucho que ha obtenido su anillo de Green Lantern, y eso se nota en su actitud. Por el camino echamos un vistazo a un Vic Stone que aún no es Cyborg y a un Superman también en sus primeros años.

Para otros números quedará la presentación de Flash, Wonder Woman y Aquaman, que completan el equipo de superhéroes por antonomasia. Mucho se ha hablado de que no pasa nada en las páginas de este cómic, pero este número se devora con gusto y deja ganas de más, algo de lo que no todas las series presentadas pueden presumir. Nos encontramos ante un relato de presentación, y los que hayan leído otros trabajos de Johns bien saben que es un autor que gusta de sentar unas buenas bases para luego desarrollar historias que no suelen defraudar, e incluso ahondan en aspectos de los personajes que otros autores pasan por alto. 

Este cómic supone la introducción idónea para los no iniciados en el Universo DC, y como tal cumple a la perfección. Pero no se queda sólo en eso, sino que entretiene de lo lindo y lo adereza con el siempre espectacular dibujo de Jim Lee, autor que comenzaría a destacar en la serie X-Men y luego desarrollaría su llamativo e influyente estilo en obras como Los Cuatro Fantásticos o WildC.A.T.s, para finalmente recalar en DC, donde ha realizado numerosos trabajos, incluyendo algunos para Batman y Superman.

Últimamente parece haber un creciente número de detractores del dibujante, pero sin embargo nunca acierto a leer una razón argumentada de esta aversión. Suele haber involucradas razones ajenas a su dibujo, como la actitud de diva que algunos le achacan, o los retrasos que ha provocado en algunas series. Otros hablan de que sus dibujos son muy similares o de la gran cantidad de imitadores que han surgido en pos de su estilo. Pero la verdad es que la calidad de su dibujo es incontestable, y encaja perfectamente en el perfil de la Liga de la Justicia: un espectacular cómic de aventuras y acción protagonizado por el equipo de héroes más imponente que se pueda encontrar.


sábado, 19 de mayo de 2012

Grandes páginas del cómic (I)


La página 32 de El Largo Halloween (Ver página completa aquí). Cómo contar una acción fundamental de la trama en una sola página, conseguir un efecto impactante y obtener la misma sensación de solemnidad con la que Batman le corta las alas a un personaje de golpe. 


La excepcional composición de Tim Sale dedica una sola viñeta a ilustrar cada acción por separado. Presentación del personaje, aparición de Batman, el vaso que cae al suelo, el héroe imponiendo su orden, y finalmente las consecuencias de la escena plasmadas en un titular de periódico.


La obra de Jeph Loeb y Tim Sale en conjunto está plagada de hallazgos de una sencillez y brillantez que convierten, a su modo, sus historias más importantes en obras maestras. Pero esta memorable página 32 se eleva por encima de todas ellas. Un ejemplo de arte secuencial que ilustra bien las inmensas posibilidades narrativas del medio.

viernes, 18 de mayo de 2012

Batman #1



La edición de ECC de Batman incluye los dos primeros números de la serie original.

Mucho y muy bien se ha venido hablando de la serie de Batman del reinicio editorial, siendo no pocas las voces que aseguran que se trata de la mejor serie del nuevo universo DC. El equipo creativo formado para la ocasión no hacía esperar nada menos. El guión corre a cargo de Scott Snyder, autor de American Vampire y que ya había demostrado su buen hacer con Batman en la etapa pre-reinicio escribiendo Detective Comics y Gates of Gotham, aunque bajo la máscara estuviese Dick Grayson en lugar de Bruce Wayne. Del dibujo se encarga Greg Capullo, que llevaba un tiempo alejado del cómic mainstream, pero su época al frente de la serie Spawn no puede ser una mejor carta de presentación.

Ante las expectativas cabría asustarse al pensar que el resultado no sea para tanto. Sin embargo al llegar a la segunda página ya tenemos que pararnos en seco para admirar el magnífico dibujo, en el que se nos presenta una llamativa y amenazadora revisión de algunos de los villanos, acompañado por una gran descripción de Gotham, y ya sabes que no estás ante un cómic del montón. Snyder sabe perfectamente que no se puede separar a Batman de su ciudad, y por eso la trata con sumo mimo, dándole tanta importancia como al justiciero. El guionista nos presenta una versión más tecnológica del Caballero Oscuro, pero sin perder nunca el necesario toque detectivesco, y lo imbuye en una trama que intriga y transmite verdadera sensación de amenaza desde el principio. El dibujo no sólo está a la altura, sino que acentúa los aciertos de la trama. No hay mayor muestra de compenetración en el equipo que el hecho de que la historia te empuje a seguir leyendo mientras que el dibujo te invite a parar para degustar cada página con tranquilidad.

La única pega es la evidente sensación de que Batman no necesitaba un reinicio. Nos encontramos supuestamente ante un Bruce Wayne que lleva aproximadamente 5 años luchando contra el crimen, y sin embargo bajo su protección ya han pasado Dick Grayson, Tim Drake y ahora su hijo Damian. En el fondo esto no es muy diferente de cualquier cambio de autores que se hubiese producido antes, aportando su punto de vista particular pero sin olvidar nada de lo sucedido anteriormente, lo que pone en evidencia que este reinicio editorial no es más que una estrategia de cara a las ventas. Sin embargo, en vistas del resultado, no seré yo el que se queje.


Batman: Ciudad Rota


Posiblemente los mejores cómics en torno a Batman son los que encuentran el perfecto equilibrio entre la sombra terrorífica que el personaje proyecta alrededor suyo y los sentimientos que verdaderamente azotan y atormentan al caballero oscuro. El conflicto entre el terror que infunde el héroe frente al que él mismo siente en su interior. 

Azzarello y Risso, la pareja creativa tras la obra 100 Balas, explotaron la estética gangster de tres al cuarto en los barrios bajos y terminaron definiendo contexto y estilo para casi cualquier cómic en el que trabajaban. (El ejemplo más evidente es su visión del Joker en la obra homónima, con el villano de Gotham City convertido en un mafioso sin otra identidad particular). Ciudad Rota está imbuida de ese estilo visual y temático tan característico, sin subestimar nunca la sorprendente capacidad narrativa de Eduardo Risso como ilustrador fundido en asombrosa sinergia con el coloreado de Patricia Mulvihill

La estética del cómic es, por tanto, tan peculiar como virtuosa, dibujado con brío, coloreado con mucha inteligencia y planificado con soberbio dinamismo. Su trama bien podría ocupar a cualquier otro detective que no fuese el hombre murciélago, en tanto que se pliega a la clásica historia de gangsters escrita por Azzarello, pero donde se desmarca el escritor es en la profunda radiografía de la personalidad de un héroe atormentado y en la exploración de unas reflexiones que convierten Ciudad Rota en una obra que deja una honda huella tras su lectura. 

El hermoso contraste entre el humor narrativo y desenfado propios del dibujo de Eduardo Risso frente a esa conmovedora historia concebida por Azzarello convierten el cómic en una experiencia que añade una dimensión preciosa hacia un mayor entendimiento del interior del caballero oscuro. Añade luz, o más oscuridades, hacia el origen y las motivaciones de un personaje ya de por sí complejo, otorgándole menos odio y más nostalgia, menos rabia y más determinación, menos egoísmo y más compromiso, menos sentido del heroísmo y mayor sensación de olvido. En su exploración definitiva del personaje, el guionista ha encontrado ese milagro de equilibrio que sólo se da en contadas ocasiones: el del cómic perfecto. 

jueves, 3 de mayo de 2012

Batman: el caballero de la venganza


Volvemos a hablar de Flashpoint y cómo no, de Batman, para acercarnos al tie-in protagonizado por este personaje, que recibe como título El caballero de la venganza. Dentro de la gran distopía que supone Flashpoint, nos encontramos con que el manto del murciélago recae sobre los hombros de Thomas Wayne, ya que en este universo Bruce murió durante el icónico atraco tras la proyección de The Mark of Zorro. Por suerte para los seguidores del caballero oscuro nos encontramos ante el caso opuesto al  de Project Superman.

El equipo creativo formado por Brian Azzarello y Eduardo Risso, responsables de la reconocida 100 Balas y que ya habían escrito sobre Batman en obras como Ciudad Rota, nos trae una historia con entidad propia, aprovechando el suculento punto de partida para desarrollar una trama alejada de la línea central del macro-evento. En menos de 70 páginas consiguen explotar la propuesta de este elseworld con espacio para guiños e interesantes revisiones de algunos personajes, manteniendo el ritmo hasta un último número ejemplar, donde se nos presenta a un Batman atormentado por una tragedia aún mayor que la que todos conocemos.

La capacidad como guionista de Azzarello ha quedado de sobra demostrada en obras como la comentada 100 Balas, Joker y de forma más irregular en Superman: por el mañana. Es por ello que su sola presencia en obras como el Wonder Woman del reinicio de DC y la temible precuela de Watchmen son motivo de alegría e interés. Respecto al dibujo de  Eduardo Risso destacaría algunos recursos visuales realmente acertados, con esa burbujas que se convierten en perlas como un buen ejemplo, y el acertado enfoque de los Flashbacks con el uso de tonos grises rotos sólo por el rojo, al igual que ya hiciera Brian Bolland en la reedición de La broma asesina. Como única pega le pondría el dibujo de los rostros, que en ocasiones parecen pertenecer a personajes diferentes.

Es realmente loable el hecho de que al terminar de leer este cómic tengas ganas de releerlo sobre la marcha y aún sigas descubriendo detalles que pasan por alto en una primera lectura. Es por eso que no dudo en asegurar que nos encontramos ante lo mejor que ha dado de si el evento Flashpoint, y no me extrañaría nada ver esta obra publicada en edición de tapa dura, entre los esenciales del héroe de Gotham.


martes, 1 de mayo de 2012

Batgirl: Año uno


Pocos cómics son tan reverenciados en la industria como el Batman: Año uno, de Frank Miller. Con un propósito más cercano a engordar las arcas que a renovar los mitos, DC acometió el particular Año uno de algunos de los héroes más próximos al universo del cruzado enmascarado. 

Bárbara Gordon desea ayudar a su padre, el comisario de la ciudad, y al mismo tiempo encontrar su propio camino. En la mitología de Batgirl se enfrentan, por tanto, el deseo de sobreprotección de un padre ejemplar con el deseo de la niña de ayudar a su padre a pesar de sus limitaciones. Dado que Batman es el único ser viviente al que Gordon respeta, Bárbara comprende que sólo podrá formar parte del mundo de su padre a través de una máscara. 

Chuck Dixon se equivoca al dejar de lado el trasfondo de su personaje y enfocar el origen de Batgirl como un juego adolescente. El cómic está destinado a una encarnación femenina de Batman sin trasfondo alguno. La niña que quiere hacer justicia por su cuenta y se viste como los héroes que conoce. La relación tanto con Batman como con Robin también está tratada de una manera ligera y poco atractiva, lo que sumado al poco interés del enfrentamiento con un villano como Polilla Asesina convierte el cómic en una nadería. 

Lo más sugerente de la obra se convierte en el dibujo de Marcos Martín, que realiza un excelente trabajo de recreación de la edad dorada del cómic a través de sus referentes visuales. La historia a la que acompaña, sin embargo, es del todo intrascendente. Batgirl: Año uno sólo se disfruta por la elegancia de su trazo visual y por el puro reencuentro con un personaje entrañable. 

lunes, 23 de abril de 2012

Flashpoint


En una época en la que las dos grandes editoriales de cómic apenas esperan a cerrar un gran evento para meterse en otro, sería normal plantearse qué interés tiene el sumergirnos en Flashpoint, el gran arco con el que DC cierra su continuidad hasta ahora para reiniciarse con "The New 52". También puede asustarnos ver que son 62 los números que componen  Flashpoint pero sin embargo son 5  números centrales y el resto corresponden a series de 3 números de los diferentes personajes, lo que la hace muy accesible y que cada uno pueda leer solo lo que le interese, pues nos bastan esos 5 números para seguir la historia y el resto sirven como complemento para ampliar el universo que nos presentan, pero sin desmerecer para nada a la serie madre.

Flashpoint se presenta como un enorme Elseworld, en el que Barry Allen/Flash despierta en un mundo parecido al suyo, pero con algunos cambios sustanciales. Por suerte para el lector estos cambios no suponen ligeras pinceladas a los personajes que todos conocemos, sino que dibujan un gran cuadro en el que hay espacio para interesantes revisiones de los héroes del universo DC, entre los que destacaría a Shazam, e incluso para presentar a personajes nuevos, como son Element Woman o Deathstroke, con vistas a darles protagonismo en el inminente reinicio editorial. Este mundo está marcado por la guerra que enfrenta a las amazonas, con Wonder Woman a la cabeza, y los atlantes, liderados por Aquaman; una guerra que está asolando europa y amenaza con hacer perder el equilibrio al resto del mundo. Así, Barry Allen no duda en buscar la manera de reestablecer el universo conocido.

Es muy de agradecer que en la serie no se limiten a buscar la explicación a este cambio, sino que nos van presentando el universo en que nos sitúan y las nuevas relaciones que se establecen entre los personajes, sumergiéndonos irremediablemente en la historia y haciéndola sorprendentemente cercana sin que nada resulte demasiado forzado o artificioso. No es hasta el último número cuando se plantea la causa de este desbarajuste de forma muy sencilla, lo cual podría resultar decepcionante para algunos lectores pero a mi juicio se agradece, atrás quedaron las tramas con complots intergalácticos, devoradores de universos e implicaciones de historias casi olvidadas. A pesar de involucrar historias previas de algunos personajes Geoff Johns tiene la habilidad para mostrarnos los datos necesarios en poco más de algunas viñetas y que no sintamos que nos faltan datos. En las últimas páginas hay espacio para un cierre emotivo y dejarnos en una situación ambigua que da pie a interesarnos por "The New 52", no olvidemos que aquí lo que se busca es ganar nuevos lectores.

Respecto a las series paralelas nos encontramos con algunas realmente sorprendentes y se pueden reivindicar más allá de este evento, como es el caso de Batman: el espíritu de la venganza, donde Azzarello y Risso confirman que de su colaboración no puede salir algo malo. También nos encontramos con series que partiendo de una propuesta interesante se quedan en agua de borrajas, como la de Green Lantern. En estas series se juega constantemente con los personajes principales y secundarios del universo que todos conocemos, por lo que para el lector habitual los guiños se esconden en cada viñeta. Sin embargo queda la sensación de que DC lleva mucho tiempo viviendo de los personajes ya creados a los que va añadiendo pequeños cambios y puntos de vista diferentes, y que tarde o temprano esta fórmula se les va a acabar, si no lo ha hecho ya. Ha llegado la hora de que DC empiece a escribir su nueva historia y esperemos que lo haga con el inminente reinicio.


domingo, 15 de abril de 2012

Batman: El contraataque del caballero oscuro


En el inicio del segundo de los tres libros que componen El contraataque del caballero oscuro, una secuencia aparentemente intrascendente aparece presentada en tres splash pages consecutivas, a doble página. Al contemplar cómo seis páginas ilustran una sola acción, es imposible no advertir que algo diferente está ocurriendo, y que valorar este cómic bajo los cánones tradicionales resulta ridículo. 

Sirve también de bien poco valorarlo como continuación de la inalcanzable obra El regreso del caballero oscuro, pues no tiene ni la trascendencia, ni el peso, ni la ambición de aquella. Se acerca acaso a un What if de cómo podría haber sido su continuación, pero más como ensoñación que como secuela literal. En su lugar, El contraataque del caballero oscuro se revela como libre expresión artística, como campo de experimentación, como atrevimiento inspirador que se adelanta a su tiempo tanto como lo hizo en su día la hermana mayor. 

Es más una obra de arte que una obra maestra, en tanto que parece siempre menos preocupada por el resultado final que por los hallazgos creativos que encuentra mientras dinamita todo el universo literario de Batman y su mitología, retorciendo y mirando también bajo un nuevo prisma el imaginario derivado de El regreso del caballero oscuro. Si aquella era la novela definitiva, su hermana pequeña es un hermoso e inaccesible libro de poesía. 

Para un amante del arte, El contraataque del caballero oscuro es una auténtica revelación. Lynn Varley explora las posibilidades de la representación artística y de los referentes culturales más diversos a partir de los personajes del cómic. Si Wonder Woman parece dibujada por Picasso no es casualidad. Superman o el propio Batman parecen salidos de la más ardiente vena expresionista, y los rabiosos y caprichosos fondos digitales parecen cercanos a la sensibilidad del arte contemporáneo. Mezcla de estilos, de referencias y de técnicas, para componer una obra ingobernable, inagotable, inclasificable. 

Mucho sufrirá quien se acerque a sus páginas buscando un cómic convencional, buscando lo que puedan ofrecer otras historietas. El contraataque del caballero oscuro se abandona, plenamente, a la búsqueda de nuevos caminos narrativos, y esa valiente decisión hace que pierda lectores con cada página. Es necesario observar la obra con la suficiente perspectiva como para encontrar en ella todas las virtudes que la hacen grande. 

En el desquiciado universo de Frank Miller tiene un sentido especial la caricatura gruñona que concibe en torno a Batman. ¿Cómo se comportaría, realmente, una persona que ha perdido a sus padres en un robo a mano armada y que decide dedicar su vida a la venganza? Probablemente no sería el personaje introspectivo y detectivesco cuyo perfil hemos atribuido a la cultura popular. Quizás se parezca más a este anciano detestable, que odia a todos los seres mientras el amor entre otros superhéroes provoca maremotos y mueve montañas. Batman sólo es capaz de percibir a quién ama cuando ha terminado del todo la tempestad. Mientras exista el crimen, no existirá el hombre. 

En su mundo imaginario, en su grotesca caricatura, en su secuela imposible, en su historia irreal, Frank Miller termina por bosquejar un retrato más cercano al personaje de lo que nadie lo hizo nunca. 


domingo, 8 de abril de 2012

All Star: Batman y Robin


"Es un hombre que tiene una misión, pero no es la venganza lo que le mueve. Es mucho más noble. Quiere que el mundo sea un lugar mejor, donde un joven Bruce Wayne no sea una víctima… En cierta manera, quiere ser innecesario. Batman es un héroe que desearía no existir”.
                                                                                             - Frank Miller

All Star: Batman y Robin nos presenta a la pareja por excelencia de DC de la mano de una pareja artística igual de imponente: Frank Miller y Jim Lee. El primero ayudó a construir el mito del hombre murciélago con dos obras icónicas, una sobre su origen (Año uno) y otra sobre su incierto futuro (El regreso del caballero oscuro). Sobre Jim Lee poco hay que decir, basta con ver alguno de sus dibujos. Sus páginas se llenan de mujeres perfectas, hombres musculosos, perspectivas impresionantes y una cinética envidiable. Por lo tanto, es muy difícil abrir las primeras páginas de éste cómic y no entregarte a la característica narrativa de Miller y las apabullantes splash pages de Lee

La idea de esta serie es revisitar el apadrinamiento de Dick Grayson, el primer Robin, por Bruce Wayne. Por lo tanto, si hablamos de revisitar, debemos enfrentarnos a la lectura intentando despojarnos de lo que hayamos leído sobre esta historia, o es muy probable que acabemos enfadados... y lo digo por experiencia propia. Frank Miller nos presenta a un Batman muy cercano al de El regreso del caballero oscuro pero llevado al límite, con mucho de vengador y casi nada de detective. Aquí es prácticamente un psicópata, que no duda en hacer explotar un coche de policía por muchas muertes que esto pueda causar y disfruta rompiendo los huesos de sus enemigos mientras ríe a carcajada limpia, porque es el puñetero Batman [sic]. Esto no sería un problema (e incluso lo alabaría) si la historieta estuviese escrita por completo desde el punto de vista de Dick Grayson, pero en los pasajes narrados por Wayne ese desequilibrio es incluso más patente. Me sorprende especialmente que esta imagen de un Batman que disfruta con lo que hace venga de la misma persona que dio una definición sobre el personaje, desde mi punto de vista, tan certera como la que abre este texto.

Pero esto es sólo el principio de la espiral de excesos a la que nos arrastra Miller. En su universo, cuando un personaje no está enfadado todo el tiempo (grupo en el que se incluye a Wonder woman) es caricaturizado hasta llegar al ridículo. Caso especialmente acuciado en Plastic Man y Green Lantern. Gotham City es descrita como la última pocilga del planeta, una suerte de Sin City a todo color, lo cual no se aleja de lo que todos conocemos. El problema viene cuando las pinceladas que se dan sobre Metrópolis son sospechosamente similares, como si Miller no fuese capaz de ver el mundo de otra forma. Lo que en un principio son las divertidas señas de identidad del autor, con el paso de las páginas lastran la lectura. Las reiteraciones se apelotonan con las frases molonas marca de la casa, aunque siempre hay hueco para los destellos de genialidad que nos recuerdan por qué Miller está donde está. Pero esto en última instancia sirve para acentuar la sensación de decepción que queda tras la lectura, no por haber leído un mal cómic de Batman, sino por ver a un Miller que no es capaz de salir de la caricatura que se ha hecho a sí mismo.

sábado, 24 de marzo de 2012

Batman: Victoria Oscura


Después de leer El largo Halloween, parece que ya no pueda encontrarse una experiencia similar a aquella. La combinación entre una depurada trama, la profundidad de los personajes, el dibujo y el coloreado completamente alejados de lo convencional, y la historia detectivesca que no renuncia a la ligereza de las obras que se leen de principio a fin en una tarde, resulta insalvable cuando se compara con cualquier otro cómic.

Victoria Oscura responde en forma de continuación de aquel relato, y sus cualidades son tan soberbias como las de su hermana mayor. En el fondo se trata de una sola obra en dos volúmenes, de una epopeya continuada, y no de historias separadas. En un proyecto ambicioso pero llevado con absoluta maestría, Jeph Loeb relata el origen de muchos de los personajes del universo del caballero oscuro, pero al mismo tiempo parece no haber inventado nada. Sólo presentar un relato en el que confluyan los orígenes más representativos del héroe enmascarado. 

El soliloquio de Bruce Wayne comienza con un rótulo que define con precisión el tono de todo el volumen: "Estoy solo". Es quizás la frase más perfecta para comenzar una historia con Batman como protagonista en tanto que define completamente al personaje en dos palabras. Victoria Oscura tratará de responder a aquella frase contando el origen de Robin tal y como cuenta la literatura tradicional, sólo que adaptada al relato que Loeb intenta construir en su hermosa y cautivadora epopeya. 

El ritmo de lectura que impone Loeb es quizás aún más ágil que El largo Halloween, siendo aquel un verdadero prodigio de narración. La densidad de lo que se contaba, sin embargo, convierten a este segundo volumen en una lectura aún más asequible. El cómic no sólo es imprescindible por acercarnos al universo de Batman como si este fuese presentado por primera vez, sino también por aglutinar todas las virtudes del hombre murciélago en un solo relato y aprovecharlas hasta sus últimas consecuencias. 

Si Victoria Oscura termina narrando el definitivo origen del primer Robin es porque, en el fondo, la historia que se cuenta es la de la eterna batalla de Batman con la soledad, sin duda su peor enemigo. 

martes, 20 de marzo de 2012

Batman: The Cult


Puede que nos encontremos frente al cómic más impopular de Batman. Vilipendiado primero por haberse gestado gracias al éxito de El regreso del caballero oscuro de Frank Miller, y acusado más tarde de mostrar a un enmascarado poco digno de su nombre, alejado de la valentía y fortaleza de espíritu del personaje original. 

The Cult es, ante todo, una historia de terror. Una pesadilla. Y lo es no ya por lo que se cuenta, un argumento que no deja de tomar recursos ya conocidos para tejer una trama de grandes pretensiones. Lo es porque, por primera vez, muestra a un Batman temeroso, dubitativo, incapaz de tomar decisiones con su habitual determinación. 

Todos aceptamos al héroe que nació a partir del miedo que causó el asesinato de sus padres. Si los murciélagos le inspiraban temor, entonces asustaría a sus enemigos evocando a ese animal. Pero sin embargo, no aceptamos que el propio hombre sienta otros miedos. Para el lector, Batman deja de ser un hombre en cuanto se pone la máscara. Los miedos, un sentimiento indivisible del alma humana, no son permitidos en el cruzado enmascarado. 

Ese miedo viene de las drogas con las que castigan al héroe a lo largo del relato, que merman sus capacidades. Pero por encima de esa razón está la de un defensor que percibe al fin una resolución funesta, un héroe que intuye que quizás las cosas no salgan bien esta vez. ¿Quién protegerá Gotham entonces? Por un momento, parece que Batman sea consciente no ya del enorme peso que sostiene a sus espaldas, sino que nadie sería capaz de sustituir su labor, y esa certeza acaba siendo el mayor de sus miedos. 

Las pretensiones transgresoras de The Cult son del todo ingenuas, aún más cuando se leen con la perspectiva que da el tiempo, casi treinta años tras su publicación. El sentimiento de pesadilla, sin embargo, permanece, y no porque el chamán de la historia vaya a conseguir controlar la ciudad. El horror es descubrir que Batman, despojado de su cinturón multiusos y sin más protección que una máscara inútil, es tan humano como cualquiera de nosotros.

martes, 13 de marzo de 2012

Batman: Silencio


Silencio no descubre la maestría de Jeph Loeb como escritor, pero sí desvela que el autor es uno de los pocos narradores en el mundo del cómic que marca el ritmo de lectura. Su absoluto dominio de la composición de cada página empuja a devorar el texto, al deseo irrefrenable de conocer la historia por completo. 

Silencio encuentra el equilibrio perfecto entre el argumento detectivesco que acompaña tradicionalmente al cruzado enmascarado con momentos para una acción desbordante, remarcada aquí por los impactantes dibujos de un portentoso Jim Lee. Por si fuera poco, y como de costumbre en las obras trascendentales del guionista, la aventura del hombre murciélago encuentra algunos puntos importantes que redefinen su imaginario. 

El triunfo del cómic va más allá de su abrumadora impronta estética, la de un cómic disfrutable como pocos a nivel visual. En su historia, Batman y Bruce Wayne no son héroe y alter-ego, sino un sólo héroe que necesita la paz en sus dos roles para encontrarse a sí mismo. Las máscaras aquí sólo sirven para disfrazar la realidad bajo un color diferente, no para ocultarla. Wayne y Batman se enamoran de la misma persona. El héroe vive con el miedo de volver a perder a un ser querido y el hombre lucha por revelar su identidad tras el antifaz. 

Pero el conflicto entre el pasado, presente y futuro del personaje en cuanto a cómo afrontar su relación con sus seres amados no es el epicentro de la historia. Como es habitual en Loeb, se dan cita los principales villanos del universo de Gotham para vencer al cruzado. En el trayecto, el escritor crea a un nuevo y memorable antagonista que da título a la aventura. 

Silencio se queda a vivir para siempre en el imaginario del lector, tal y como los dibujos asombrosos de Jim Lee. Tal y como el hermoso texto de Loeb