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jueves, 28 de junio de 2012

Grandes páginas del cómic (V)


Aprovechando el beso en la luna de Frank Quitely hacemos hoy protagonista a otro beso entre Lois y Superman, un poco más reciente. La etapa de Brian Azzarello por la serie regular del hombre de acero fue muy cuestionada, hasta el punto de que aún hoy se pone en duda la capacidad del guionista para enfrentar el género superheróico. Este hecho no implica que no existan grandes momentos en Superman: Por el mañana sobre todo a nivel visual, debido a que fue el dibujante Jim Lee quien puso en marcha el proyecto por su expreso deseo de ilustrar una historia del célebre superhéroe. 

La inventiva de Lee demuestra un derroche continuo, como si cada página fuese para él un reto importante. Divide el momento (ver página completa), que quizás en manos de otro artista hubiese sido tratado con poco interés, en cuatro viñetas llenas de fuerza e interconectadas entre sí. La inclinación a la que está sometida cada viñeta da una acertada idea de la altura a la que está la pareja y la posible sensación de vértigo de Lois tras el vuelo improvisado. Ya no importa el peligro, sólo importa el encuentro. 

martes, 26 de junio de 2012

Grandes páginas del cómic (IV)


Debía estar, por derecho propio, al menos una página del monumental Superman: All Star de Grant Morrison y Frank Quitely en esta sección. Se trata de uno de esos cómics donde podría seleccionarse cualquier página al azar y encontraríamos motivos suficientes en ella para ensalzarla, pues es una obra única en la que la visión del guionista encajó de manera sublime con la narración del dibujante.

De entre todas sus posibles opciones, la opción escogida es la que quizás sea su más impresionante splash page (ver página completa) para retratar un momento de verdadera intensidad en la vida de ambos personajes. El viaje de Lois convertida en Superwoman junto a su amado a la superficie lunar para darse juntos un beso, un plan que Superman confiesa haber querido hacer mucho tiempo atrás. En aquel beso, la mortalidad del ser humano choca con el gesto romántico inmortal y convierte el momento en imperecedero. Como el mito de Lois Lane. Como el propio Superman

lunes, 21 de mayo de 2012

Liga de la Justicia #1



La edición de ECC de JLA se corresponde con el primer número de la serie original


Desde que se empezaron a conocer los títulos y autores que formarían parte de "los nuevos 52", quedó bien claro cual era el buque insignia de la editorial, o al menos en donde confiaban obtener la mayor parte de las ventas, y esa era la serie de la Liga de la Justicia. No sólo ponían sobre el papel al equipo ideal de personajes, o al menos más conocido, dentro del catálogo del Universo DC, sino que tras las páginas unían también a las dos grandes estrellas de la editorial: Geoff Johns al guión y Jim Lee a los dibujos.

Con este equipo se presagiaba una historia de orígenes bien asentada y espectacular, y eso es exactamente lo que nos encontramos. La historia nos sitúa 5 años en el pasado respecto a la continuidad del resto de las series y nos presenta a un Batman al comienzo de su cruzada y a un Hal Jordan que no hace mucho que ha obtenido su anillo de Green Lantern, y eso se nota en su actitud. Por el camino echamos un vistazo a un Vic Stone que aún no es Cyborg y a un Superman también en sus primeros años.

Para otros números quedará la presentación de Flash, Wonder Woman y Aquaman, que completan el equipo de superhéroes por antonomasia. Mucho se ha hablado de que no pasa nada en las páginas de este cómic, pero este número se devora con gusto y deja ganas de más, algo de lo que no todas las series presentadas pueden presumir. Nos encontramos ante un relato de presentación, y los que hayan leído otros trabajos de Johns bien saben que es un autor que gusta de sentar unas buenas bases para luego desarrollar historias que no suelen defraudar, e incluso ahondan en aspectos de los personajes que otros autores pasan por alto. 

Este cómic supone la introducción idónea para los no iniciados en el Universo DC, y como tal cumple a la perfección. Pero no se queda sólo en eso, sino que entretiene de lo lindo y lo adereza con el siempre espectacular dibujo de Jim Lee, autor que comenzaría a destacar en la serie X-Men y luego desarrollaría su llamativo e influyente estilo en obras como Los Cuatro Fantásticos o WildC.A.T.s, para finalmente recalar en DC, donde ha realizado numerosos trabajos, incluyendo algunos para Batman y Superman.

Últimamente parece haber un creciente número de detractores del dibujante, pero sin embargo nunca acierto a leer una razón argumentada de esta aversión. Suele haber involucradas razones ajenas a su dibujo, como la actitud de diva que algunos le achacan, o los retrasos que ha provocado en algunas series. Otros hablan de que sus dibujos son muy similares o de la gran cantidad de imitadores que han surgido en pos de su estilo. Pero la verdad es que la calidad de su dibujo es incontestable, y encaja perfectamente en el perfil de la Liga de la Justicia: un espectacular cómic de aventuras y acción protagonizado por el equipo de héroes más imponente que se pueda encontrar.


jueves, 26 de abril de 2012

Flashpoint: Project Superman


Al adentrarse en la lectura de un gran evento editorial, como es el caso de Flashpoint que afecta a todas sus colecciones individuales y paralelas, uno no puede evitar la incertidumbre de no saber qué historias/complementos son un simple relleno para multiplicar las ventas, o cuáles funcionan realmente como un motivo para componer una gran historia sobre el personaje que tratan. 

Si hay un argumento realmente original y con un potencial enorme dentro de la trama de Flashpoint, es con diferencia la de un Superman que no aterriza en una granja olvidada, sino en plena ciudad, y queda entonces preso del gobierno y de las autoridades militares para ejercer sobre él todo tipo de experimentos que acerquen un poco al ser humano a las condiciones del superhombre como arma, no como nueva entidad humana. 

El guión de Scott Snyder para este Project Superman se revela del todo superfluo, narra una infancia llena de sufrimiento e incomprensión por parte del Superman niño y teje con ello un argumento absolutamente convencional y sin trascendencia alguna, amén de pasar de puntillas por lo que acontece en la línea principal de Flashpoint y que debería entroncar con lo que también sucede en este cómic. 

La decepción es palpable pues no sólo el cómic resulta intrascendente, sino que en cada página pueden percibirse las enormes oportunidades que ofrecía una situación como esta. 

Quizás, para algunos lectores, el dibujo del artista Gene Ha sea otro escollo al que enfrentarse dada su afinidad narrativa con la estética del modelo Manga y la poca adecuación de su estilo al universo superheróico americano clásico. Su calidad es indiscutible, pero algunas de sus decisiones narrativas no son nada convencionales y eso puede imposibilitar la conexión con el universo del héroe de Metrópolis

En definitiva, Project Superman es un cómic que se queda a medio gas entre lo que deseaba conseguir y lo poco que finalmente alcanza a edificar. Ninguna de sus tramas es más interesante de lo que podría resultar cualquier historia aislada del superhéroe, y eso es quizás lo peor que pueda decirse de un tie-in sobre uno de los personajes más importantes de DC: la sensación de haberse quedado totalmente igual tras haberlo leído. 


domingo, 15 de abril de 2012

Batman: El contraataque del caballero oscuro


En el inicio del segundo de los tres libros que componen El contraataque del caballero oscuro, una secuencia aparentemente intrascendente aparece presentada en tres splash pages consecutivas, a doble página. Al contemplar cómo seis páginas ilustran una sola acción, es imposible no advertir que algo diferente está ocurriendo, y que valorar este cómic bajo los cánones tradicionales resulta ridículo. 

Sirve también de bien poco valorarlo como continuación de la inalcanzable obra El regreso del caballero oscuro, pues no tiene ni la trascendencia, ni el peso, ni la ambición de aquella. Se acerca acaso a un What if de cómo podría haber sido su continuación, pero más como ensoñación que como secuela literal. En su lugar, El contraataque del caballero oscuro se revela como libre expresión artística, como campo de experimentación, como atrevimiento inspirador que se adelanta a su tiempo tanto como lo hizo en su día la hermana mayor. 

Es más una obra de arte que una obra maestra, en tanto que parece siempre menos preocupada por el resultado final que por los hallazgos creativos que encuentra mientras dinamita todo el universo literario de Batman y su mitología, retorciendo y mirando también bajo un nuevo prisma el imaginario derivado de El regreso del caballero oscuro. Si aquella era la novela definitiva, su hermana pequeña es un hermoso e inaccesible libro de poesía. 

Para un amante del arte, El contraataque del caballero oscuro es una auténtica revelación. Lynn Varley explora las posibilidades de la representación artística y de los referentes culturales más diversos a partir de los personajes del cómic. Si Wonder Woman parece dibujada por Picasso no es casualidad. Superman o el propio Batman parecen salidos de la más ardiente vena expresionista, y los rabiosos y caprichosos fondos digitales parecen cercanos a la sensibilidad del arte contemporáneo. Mezcla de estilos, de referencias y de técnicas, para componer una obra ingobernable, inagotable, inclasificable. 

Mucho sufrirá quien se acerque a sus páginas buscando un cómic convencional, buscando lo que puedan ofrecer otras historietas. El contraataque del caballero oscuro se abandona, plenamente, a la búsqueda de nuevos caminos narrativos, y esa valiente decisión hace que pierda lectores con cada página. Es necesario observar la obra con la suficiente perspectiva como para encontrar en ella todas las virtudes que la hacen grande. 

En el desquiciado universo de Frank Miller tiene un sentido especial la caricatura gruñona que concibe en torno a Batman. ¿Cómo se comportaría, realmente, una persona que ha perdido a sus padres en un robo a mano armada y que decide dedicar su vida a la venganza? Probablemente no sería el personaje introspectivo y detectivesco cuyo perfil hemos atribuido a la cultura popular. Quizás se parezca más a este anciano detestable, que odia a todos los seres mientras el amor entre otros superhéroes provoca maremotos y mueve montañas. Batman sólo es capaz de percibir a quién ama cuando ha terminado del todo la tempestad. Mientras exista el crimen, no existirá el hombre. 

En su mundo imaginario, en su grotesca caricatura, en su secuela imposible, en su historia irreal, Frank Miller termina por bosquejar un retrato más cercano al personaje de lo que nadie lo hizo nunca. 


domingo, 18 de marzo de 2012

Superman: Para todas las estaciones


¿Puede un cómic emular una película de John Ford? ¿Puede el lenguaje del cómic adaptarse tanto a las reglas del cine que, al leer una historia, nos parezca que nos encontramos no frente a una recreación de una película hipotética, sino a la experiencia misma de lo cinematográfico únicamente a partir de unas imágenes? 

Los códigos formales utilizados por Jeph Loeb aquí son tan cotidianos para el cine y tan poco explotados en el mundo de la historieta que la sensación bien podría ser la de una película animada, como si sus imágenes tuviesen vida propia, ayudadas por esa impronta visual de Tim Sale tan desmarcada de la tradición del dibujo clásico y a caballo entre la caricatura, la épica y la excentricidad de una original búsqueda de lo esencial. 

Para todas las estaciones no reformula el origen de su personaje. Habla del inicio, de lo que motiva a Clark Kent a emigrar a la ciudad, pero no se preocupa de explicar de dónde viene o cuál es el sentido de su llegada a la Tierra. Loeb parece más interesado en contar por qué el chico de campo decidió marchar a la ciudad, el porqué del cambio en el hombre, no en el superhéroe. 

Haciendo uso, una vez más, de una herramienta más propia del mundo audiovisual que del cómic, un personaje diferente se encarga, en cada estación, de narrar lo acontecido a través de su propia visión, de sus sentimientos en torno al protagonista y a su relación con él. En ese sentido, el guión regala a Lex Luthor, a Lana, a Kent o a Lois algunas de las reflexiones más hermosas que jamás hayan tenido en torno al héroe de Metropolis. 

Pero el relato, a pesar de esas voces en off que ilustran los pensamientos de algunos personajes, termina mostrando una cara poco conocida y muy conmovedora como la vida de Superman a través de los ojos de sus padres adoptivos. Si bien el cómic es una entrañable y simple formulación de las relaciones ya conocidas, acaba mostrando una lectura del personaje poco explorada. La del amor entre padres e hijos, la del sacrificio incondicional que acaba convirtiendo en héroes tanto a unos como a otros.

jueves, 15 de marzo de 2012

Superman: All-Star


¿Qué sucede cuando la imparable fuera golpea el objeto inamovible? 


Que ambas se rinden. 


Siempre me he preguntado, antes de leer la primera página de cualquier cómic de Superman, qué podría contarse sobre un héroe capaz de cualquier cosa, alguien para el cual no existen obstáculos imposibles. La respuesta de Grant Morrison aparece en forma de pregunta, también la más obvia. Por qué un ser que podría dominar el universo entero y que no encuentra en este planeta a nadie a su altura, decide quedarse para cuidarnos. 

All-Star cuenta la historia de un Superman en el ocaso, a punto de ser derrotado gracias a un elaborado plan de Lex Luthor que se sirve del sol para desintegrar, poco a poco, las partículas de Superman hasta desintegrarlo por completo. El tiempo de espera desde el contacto con el sol hasta su muerte instará al superhéroe a cumplir las últimas 12 hazañas, y entonces surge una nueva pregunta. Si el dios del olimpo es capaz de superar todas sus pruebas y ya no le queda ninguna otra, ¿qué sentido tiene su existencia? 

Grant Morrison sitúa nuestros ojos en el mismo campo de visión que el de Superman. Todo se mide en miles de millones, las llaves pesan toneladas y la única unidad temporal posible es justamente el fin de los tiempos. Así es como debe sentir el universo un superhombre, parece querer contar esta historia crepuscular. All-Star no es tanto la crónica de una muerte como un homenaje al personaje y a las infinitas posibilidades de su narración. 

La épica del cómic reside en cómo Superman vence todas las pruebas a través de su fe inquebrantable en el ser humano, en el que continúa confiando aún después de haber sido traicionado una y mil veces. La fuerza imparable es el amor del ser humano, aquello que lo hace único. El objeto inamovible es el propio héroe. El superhombre se convierte entonces en una imagen de lo que podríamos ser, un espejo en el que mirarse, un modelo al que aspirar, una prueba física que nos recuerde siempre cómo somos en nuestro interior. 

La obra, en la que los espacios y los lugares juegan un papel determinante en la composición de las hermosas viñetas, termina siendo una carta de amor al personaje. Y el personaje, aquí más que nunca, se revela del todo como una carta de amor al hombre. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Superman: Identidad Secreta

Este ha sido uno de mis cómics favoritos desde que lo descubriera aquel Julio de 2005. Nunca fui de leer historias sobre Superman, no fue nunca uno de mis superhéroes predilectos, pero aquel era un título especial y saber que había ganado algunos premios importantes picó mi curiosidad. 

No he tenido un mayor acierto al comprar un cómic a ciegas. No se trataba de un cómic "sobre Superman", sino de un chico que descubría que tenía los mismos poderes que aquel, y la manera en que vivía su vida con ese secreto bajo el brazo. La manera intimista y profunda del relato que proponía Kurt Busiek en su perfecto guión ha hecho que me quede una imborrable sensación de bienestar cada vez que releo algún fragmento de la historia. 

Es esta una historia de sinceridad, de la lucha por encontrarse a uno mismo, una historia de amor y también de aprender a amar, una historia sobre la vida. Una historia sobre cómo hacer el bien en lo cotidiano es la mayor heroicidad que existe. Y también una historia sobre Superman.