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sábado, 25 de agosto de 2012

Batman #4


La edición de ECC incluye el tercer y cuarto número de la serie original

En este mes de Agosto podemos volver a disfrutar de la cabecera original de Batman, a cargo de Scott Snyder y Greg Capullo y es un verdadero placer descubrir que lo que hacía grande a los dos primeros números sigue intacto. Tenemos por tanto a un Batman con más recursos de lo que solemos estar acostumbrados pero que mantiene su esencia puramente detectivesca. Bruce Wayne se sumerge aún más en la investigación de la corte de los búhos, algo que le llevará a indagar en la historia de Gotham (que mantiene su cuota de protagonismo) y que incluso nos lleva a un flashback de la infancia de Bruce maravillosamente dibujado por Greg Capullo

A pesar de que como decimos predomina el tono detectivesco, no falta espacio para grandes momentos de acción que, de hecho, se aprovechan de ese tono contenido y lleno de diálogo que domina el cómic para brillar especialmente. Es inevitable admirar el estilo de Capullo en el dibujo, especialmente en la figura de Batman, pues consigue plasmar la imagen de un hombre con una figura temible y un gran porte, pero a la vez realista y muy humano bajo la máscara. Cabe destacar también su trabajo en las portadas de ambos números, ambas de estilos bien diferentes y alejadas del clásico "figura del protagonista en pose molona" a que nos tienen tan acostumbrados. 

En definitiva, un trabajo realmente admirable en todos los sentidos y que nos mantiene en vilo para que llegue la tan esperada Noche de los Búhos.

jueves, 7 de junio de 2012

Batman: Puertas de Gotham


Hay algo que Grant Morrison introdujo de manera muy acertada en su paso por la serie regular del hombre murciélago: la familia. Un concepto que no es ajeno a la mitología del personaje, todo lo contrario. La diferencia de planteamiento del guionista era no basarse en la ausencia de esta, sino en la presencia de una nueva. Con la llegada del núcleo familiar al entorno del protagonista, simbolizada en su compañero Dick Grayson o en su propio hijo, Damian Wayne, el escritor trabajaba con otro concepto aún más profundo: Bruce Wayne no sólo une a esos niños perdidos para evitar que se cometan más crímenes en la ciudad sino también, y sobre todo, para que esos niños perdidos no tengan que sentirse huérfanos nunca más. 

Hay muchas cosas que Scott Snyder introduce con acierto en su paso por Batman, pero sólo nombraremos aquí una de ellas. Por fin un guionista le otorga voz, vida, historia y espíritu propio a la Ciudad en sí misma. Un lugar con un potencial argumental infinito que por fin alguien comienza a sacar a la luz y a edificar prácticamente desde cero. La ciudad de Gotham ahora vive y respira, tiene historia propia, y ese elemento enriquece la lectura de una manera no abarcada hasta ahora en la mitología de ningún otro personaje de cómic. 

Puertas de Gotham hereda esos dos conceptos, al ser una historia concebida tras el paso de Morrison en la serie y la inminente llegada de Snyder. Su trasfondo cuenta cómo fueron diseñados y construidos los cimientos de los tres puentes principales de la ciudad, mientras en el presente se sucede una trama que sacará a la luz el pasado no resuelto de Gotham y que enfrentará a la familia Wayne a un rompecabezas repleto de historia. 

Con un dibujo sofisticado y elegante, un buen desarrollo de personajes y la dosis justa de trama detectivesca, Puertas de Gotham se convierte en uno de los mejores cómics recientes en torno a la mitología del personaje. No sólo por la historia que cuenta o por su ágil lectura, sino por lo que representa. Se trata de la puerta de entrada, nunca mejor dicho, a una ciudad muy conocida, pero jamás explorada. Las protagonistas, ahora, son sus calles. 

viernes, 18 de mayo de 2012

Batman #1



La edición de ECC de Batman incluye los dos primeros números de la serie original.

Mucho y muy bien se ha venido hablando de la serie de Batman del reinicio editorial, siendo no pocas las voces que aseguran que se trata de la mejor serie del nuevo universo DC. El equipo creativo formado para la ocasión no hacía esperar nada menos. El guión corre a cargo de Scott Snyder, autor de American Vampire y que ya había demostrado su buen hacer con Batman en la etapa pre-reinicio escribiendo Detective Comics y Gates of Gotham, aunque bajo la máscara estuviese Dick Grayson en lugar de Bruce Wayne. Del dibujo se encarga Greg Capullo, que llevaba un tiempo alejado del cómic mainstream, pero su época al frente de la serie Spawn no puede ser una mejor carta de presentación.

Ante las expectativas cabría asustarse al pensar que el resultado no sea para tanto. Sin embargo al llegar a la segunda página ya tenemos que pararnos en seco para admirar el magnífico dibujo, en el que se nos presenta una llamativa y amenazadora revisión de algunos de los villanos, acompañado por una gran descripción de Gotham, y ya sabes que no estás ante un cómic del montón. Snyder sabe perfectamente que no se puede separar a Batman de su ciudad, y por eso la trata con sumo mimo, dándole tanta importancia como al justiciero. El guionista nos presenta una versión más tecnológica del Caballero Oscuro, pero sin perder nunca el necesario toque detectivesco, y lo imbuye en una trama que intriga y transmite verdadera sensación de amenaza desde el principio. El dibujo no sólo está a la altura, sino que acentúa los aciertos de la trama. No hay mayor muestra de compenetración en el equipo que el hecho de que la historia te empuje a seguir leyendo mientras que el dibujo te invite a parar para degustar cada página con tranquilidad.

La única pega es la evidente sensación de que Batman no necesitaba un reinicio. Nos encontramos supuestamente ante un Bruce Wayne que lleva aproximadamente 5 años luchando contra el crimen, y sin embargo bajo su protección ya han pasado Dick Grayson, Tim Drake y ahora su hijo Damian. En el fondo esto no es muy diferente de cualquier cambio de autores que se hubiese producido antes, aportando su punto de vista particular pero sin olvidar nada de lo sucedido anteriormente, lo que pone en evidencia que este reinicio editorial no es más que una estrategia de cara a las ventas. Sin embargo, en vistas del resultado, no seré yo el que se queje.


jueves, 26 de abril de 2012

Flashpoint: Project Superman


Al adentrarse en la lectura de un gran evento editorial, como es el caso de Flashpoint que afecta a todas sus colecciones individuales y paralelas, uno no puede evitar la incertidumbre de no saber qué historias/complementos son un simple relleno para multiplicar las ventas, o cuáles funcionan realmente como un motivo para componer una gran historia sobre el personaje que tratan. 

Si hay un argumento realmente original y con un potencial enorme dentro de la trama de Flashpoint, es con diferencia la de un Superman que no aterriza en una granja olvidada, sino en plena ciudad, y queda entonces preso del gobierno y de las autoridades militares para ejercer sobre él todo tipo de experimentos que acerquen un poco al ser humano a las condiciones del superhombre como arma, no como nueva entidad humana. 

El guión de Scott Snyder para este Project Superman se revela del todo superfluo, narra una infancia llena de sufrimiento e incomprensión por parte del Superman niño y teje con ello un argumento absolutamente convencional y sin trascendencia alguna, amén de pasar de puntillas por lo que acontece en la línea principal de Flashpoint y que debería entroncar con lo que también sucede en este cómic. 

La decepción es palpable pues no sólo el cómic resulta intrascendente, sino que en cada página pueden percibirse las enormes oportunidades que ofrecía una situación como esta. 

Quizás, para algunos lectores, el dibujo del artista Gene Ha sea otro escollo al que enfrentarse dada su afinidad narrativa con la estética del modelo Manga y la poca adecuación de su estilo al universo superheróico americano clásico. Su calidad es indiscutible, pero algunas de sus decisiones narrativas no son nada convencionales y eso puede imposibilitar la conexión con el universo del héroe de Metrópolis

En definitiva, Project Superman es un cómic que se queda a medio gas entre lo que deseaba conseguir y lo poco que finalmente alcanza a edificar. Ninguna de sus tramas es más interesante de lo que podría resultar cualquier historia aislada del superhéroe, y eso es quizás lo peor que pueda decirse de un tie-in sobre uno de los personajes más importantes de DC: la sensación de haberse quedado totalmente igual tras haberlo leído.