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lunes, 27 de agosto de 2012

Aquaman, Sword of Atlantis


Lo único en común de Aquaman, el príncipe de Atlantis de la editorial DC, con Namor, su equivalente en Marvel, es que ambos viven en el agua. Nada que ver entre ambos. Si lo interesante de Namor es su personalidad vanidosa y petulante, que convierte sus intervenciones en la pura diversión de quien se cree por encima del resto, el desdibujado compañero marino de la editorial rival, Aquaman, viene a ser un Superman bajo el agua o, lo que es lo mismo, el hombre americano ideal que traspasa el contexto de la ciudad por el fondo del mar como centro de acción. 

Tal vez eso explique el largo infortunio editorial de un personaje poco interesante, hasta el punto de que la acepción de patito feo ha llegado a extenderse como calificativo común al referirse al denostado superhéroe.  El reinicio del universo DC, que llevó a las colecciones a comenzar desde su número 1, ha convertido al nuevo Aquaman de Geoff Johns en el centro de todas las miradas, pues intenta quitarle hierro a las burlas que ha atesorado el personaje a lo largo del tiempo y las revierte en una supuesta revisión profunda del personaje. Los resultados, sin embargo, son discutibles. 

Al encontrar la obra realizada por Kurt Busiek tan solo unos años antes en torno al personaje, uno no puede por más que cuestionarse el porqué del éxito de este sobrevalorado nuevo trabajo de Johns, que parece el niño mimado de la editorial y cuyos trabajos parecieran intocables. El Aquaman de Busiek no es tanto un Superman como un Conan, un auténtico bárbaro de las profundidades. La reflexión que hace el veterano guionista acerca del mito del príncipe de Atlantis sí que resulta relevante. No juega con el protagonista original, sino con un joven ordinario que debe asumir, de manera repentina, el destino y la misión del desaparecido Aquaman. Busiek reflexiona así sobre la imposibilidad de volver a los clásicos a través del cómic del presente, preocupado en trabajar con otros materiales. 

Si hay un trabajo relevante sobre este superhéroe este es el que merece ser considerado como uno de los referenciales, y no tanto la obra de Geoff Johns, pues aquí sí que convive el pasado con la tradición de un personaje al que pocos lectores le han prestado atención. Su mitología brilla a través de la historia de Busiek y su acertado enfoque como pocas veces ha ocurrido en el fondo del mar. Al menos, en el océano de DC

miércoles, 11 de julio de 2012

Liga de la Justicia #3


Cuando Jim Lee se puso al frente de la serie regular de la Liga de la Justicia como dibujante, pidió la colaboración de Klaus Janson en el proyecto, reconociendo que se trataba de su entintador favorito. Después de comprobar lo que ocurre con el cambio de tintas a favor de Scott Williams en este tercer número de la serie, uno entiende del todo el porqué de aquella petición y la importancia del elemento menos valorado en el entorno del cómic. Que una cosa era perfilar los bordes del dibujo de Jim Lee (lo que hace Williams) y otra muy distinta era mejorar los lápices a partir del trabajo con la tinta (lo que hacía Janson). 


El presente episodio está centrado en presentar a Wonder Woman y su momento de gloria se sitúa a mayor altura que el de los superhéroes presentados hasta el momento. La presencia de la heroína asombra a la ciudad por entero tanto como a los propios héroes que ya se encuentran inmersos en la historia. Las splash pages de Jim Lee lo compensan todo.

A pesar de ese tono de épica con el que está tratada toda la serie al completo, puede percibirse cómo Johns va con el piloto automático en cuanto a la materia argumental del asunto, abandonando la historia en un discurrir convencional. No importa tanto si tenemos en cuenta el hecho de que se trata de una serie de pura presentación de personajes, con el mejor dibujo posible. Es por eso por lo que uno no echa tanto de menos al buen Johns escritor, sino mucho más a la presencia de Klaus Janson, al descubrir que era él quien hacía posible el milagro. 

domingo, 24 de junio de 2012

JLA #2 y Liga de la Justicia Oscura #1



El segundo número de ECC de JLA incluye el número 2 de la serie original, mientras que Liga de la Justicia Oscura contiene 4 números americanos

La dupla formada por Geoff Johns y Jim Lee al frente de la serie de la Liga de la Justicia mantiene en este segundo número las pautas marcadas en su debut, de lo que no puedo sino alegrarme. Si en el primer número la acción se centraba en cómo se conocen Batman y Green Lantern, dejándonos con un inminente enfrentamiento a Superman, la mayor parte de este número abarca este choque de egos, introduce a Flash y deja casi rematado el origen de Cyborg. Nada más comenzar a pasar las hojas Jim Lee nos regala dos splash pages dobles con sólo dos páginas de diferencia, algo que podría resultar excesivo, pero en mi caso no puedo evitar detenerme a admirarlas. Cuestión de filias y fobias, como ya comentamos en la reseña del primer número de la serie. La llegada de Flash sirve para dinamizar aún más si cabe el relato con su divertido encontronazo con el héroe de Metrópolis. Es de hecho el humor que salpica las páginas lo que le da el toque definitivo a esta serie y la define como lo que es: una serie de entretenimiento y espectáculo en estado puro.

Por otro lado tenemos a la otra serie liguera editada en nuestro país por el momento: la Liga de la Justicia Oscura. Bajo este sugerente título se agrupan personajes del pasado y presente de la editorial y la línea Vertigo, con una marcada vertiente paranormal, por lo que no hace falta ser muy inteligente para imaginar a que tipo de amenazas se enfrentarán. De hecho, en el primer número se muestra de forma hábil como Encantadora, la primera villana de la serie, se deshace sin muchas dificultades la la Liga de la Justicia originalDe esta manera, el guionista Peter Milligan dedica estos cuatro números a presentar a los personajes e ir moviendo las piezas que confluyan en su definitiva asociación, con ayuda del nada desdeñable dibujo de Mikel Janín.

A priori la idea parece muy interesante y es inevitable sentir curiosidad por ver a personajes tan conocidos como John Constantine o Zatanna, luchar junto a otros más desconocidos para el gran público como Shade o Deadman. Sin embargo estos cuatro números dan una cierta sensación de inconsistencia, pues Milligan se empeña en introducir a todos los personajes en cada número, por lo que apenas hay espacio para aportar información sobre cada uno de ellos y además presentar la amenaza de Encantadora. Es aquí donde falla esta serie en comparación con la Liga de la Justicia de Johns, que apuesta por una introducción progresiva de los personajes, a pesar de que ser de sobra conocidos por el  público. 

Aún así creo que es justo darle una oportunidad a esta otra liga, por proponer una temática algo diferente, y más en vistas de que a partir del número 9 Jeff Lemire, guionista del actual Animal Man, sustituirá a Peter Milligan en el guión.

martes, 22 de mayo de 2012

Aquaman #1 / Catwoman #1


El reinicio del Universo DC, que desembocó en lanzar nada menos que 52 series nuevas al mercado partiendo desde un glorioso número 1, fue una decisión puramente comercial amparada en el deseo de atraer a nuevos lectores. La mayoría de las series alcanzaba los 600 números y comenzar una nueva numeración parecía el aliciente definitivo para que muchos se lanzaran a coleccionar por primera vez a sus personajes favoritos. 

Ha pasado un año desde entonces, tiempo suficiente para comprobar que apenas se han enganchado nuevos consumidores del medio, nuevas generaciones de lectores. En su lugar, los lectores de mayor edad ya afianzados en el mundo del cómic son los que han aprovechado el reinicio para acercarse a personajes por los que ya sentían curiosidad pero a los que nunca habían intentado seguir. El problema de lanzar 52 series al mercado en el mismo instante de tiempo es que no hay tantos grandes artistas como para convertir cada colección en una obra imprescindible. Si tenemos el cuenta, además, el hecho de que los grandes guionistas vinculados a DC son responsables de más de una cabecera, la calidad de estos también se diluye. 

La prueba más clara de ello quizás sea Aquaman, escrita por un Geoff Johns al que se comienza a tratar como todopoderoso. En la serie del personaje marino hay hermosas aventuras pero están tratada como a las de un superhéroe cualquiera, sin identidad propia. A Ivan Reis no le importa dibujar siempre al mismo superhéroe, ya se llame Hal Jordan o Arthur Curry. El hecho de que sus tramas o sus enemigos tengan trasfondo acuático no lo vincula necesariamente con el mito del príncipe de las mareas. La decisión de Johns de desmitificar las burlas en torno al personaje considerado el patito feo de la editorial a través del humor consigue el efecto contrario al buscado: desdibujar aún más el tono del cómic y a su personaje principal. Es cierto que el guionista es famoso por edificar tramas a largo plazo, pero ¿cuántos números hay que esperar para decidir si Aquaman vale la pena realmente o no? ¿Justifica un número futuro glorioso la compra de un montón de números intrascendentes de la serie?

Otro cómic que sirve para cuestionar la filosofía del proyecto del reinicio DC es Catwoman. La serie está dibujada con brío por Guillem March, pero la historia de Judd Winick no sólo es intrascendente sino que tiene poco que ver con el espíritu del personaje. Podría haber cualquiera tras esa máscara, el cómic sólo retrata a una mujer oculta tras un disfraz, y las viñetas se llenan de sus pensamientos de una manera anodina, la maldición de la apatía narrativa que desde hace décadas castiga los cómics de algunos personajes femeninos. Resulta interesante la adición de una amiga íntima, personaje que enriquece por fin el trasfondo de una heroína plena de misterios, pero por otra parte la trama general en torno a la mafia resulta del todo manida. El cómic se termina vendiendo por la sensualidad de las formas esbozadas por March, pero queda muy alejado del perfil genial que hiciera Jeph Loeb sobre una Catwoman con auténtica alma. 

Es un motivo de celebración que DC haya reiniciado sus colecciones y eso haya servido para colocar a grandes autores al frente de nuevos proyectos editoriales, con el Batman de Snyder como mayor ejemplo. En otros casos, sin embargo, se perciben como puro relleno. Barry Allen manipuló la corriente temporal y alteró el espacio-tiempo, pero para algunos superhéroes las cosas siguen sin haber cambiado. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Liga de la Justicia #1



La edición de ECC de JLA se corresponde con el primer número de la serie original


Desde que se empezaron a conocer los títulos y autores que formarían parte de "los nuevos 52", quedó bien claro cual era el buque insignia de la editorial, o al menos en donde confiaban obtener la mayor parte de las ventas, y esa era la serie de la Liga de la Justicia. No sólo ponían sobre el papel al equipo ideal de personajes, o al menos más conocido, dentro del catálogo del Universo DC, sino que tras las páginas unían también a las dos grandes estrellas de la editorial: Geoff Johns al guión y Jim Lee a los dibujos.

Con este equipo se presagiaba una historia de orígenes bien asentada y espectacular, y eso es exactamente lo que nos encontramos. La historia nos sitúa 5 años en el pasado respecto a la continuidad del resto de las series y nos presenta a un Batman al comienzo de su cruzada y a un Hal Jordan que no hace mucho que ha obtenido su anillo de Green Lantern, y eso se nota en su actitud. Por el camino echamos un vistazo a un Vic Stone que aún no es Cyborg y a un Superman también en sus primeros años.

Para otros números quedará la presentación de Flash, Wonder Woman y Aquaman, que completan el equipo de superhéroes por antonomasia. Mucho se ha hablado de que no pasa nada en las páginas de este cómic, pero este número se devora con gusto y deja ganas de más, algo de lo que no todas las series presentadas pueden presumir. Nos encontramos ante un relato de presentación, y los que hayan leído otros trabajos de Johns bien saben que es un autor que gusta de sentar unas buenas bases para luego desarrollar historias que no suelen defraudar, e incluso ahondan en aspectos de los personajes que otros autores pasan por alto. 

Este cómic supone la introducción idónea para los no iniciados en el Universo DC, y como tal cumple a la perfección. Pero no se queda sólo en eso, sino que entretiene de lo lindo y lo adereza con el siempre espectacular dibujo de Jim Lee, autor que comenzaría a destacar en la serie X-Men y luego desarrollaría su llamativo e influyente estilo en obras como Los Cuatro Fantásticos o WildC.A.T.s, para finalmente recalar en DC, donde ha realizado numerosos trabajos, incluyendo algunos para Batman y Superman.

Últimamente parece haber un creciente número de detractores del dibujante, pero sin embargo nunca acierto a leer una razón argumentada de esta aversión. Suele haber involucradas razones ajenas a su dibujo, como la actitud de diva que algunos le achacan, o los retrasos que ha provocado en algunas series. Otros hablan de que sus dibujos son muy similares o de la gran cantidad de imitadores que han surgido en pos de su estilo. Pero la verdad es que la calidad de su dibujo es incontestable, y encaja perfectamente en el perfil de la Liga de la Justicia: un espectacular cómic de aventuras y acción protagonizado por el equipo de héroes más imponente que se pueda encontrar.


lunes, 23 de abril de 2012

Flashpoint


En una época en la que las dos grandes editoriales de cómic apenas esperan a cerrar un gran evento para meterse en otro, sería normal plantearse qué interés tiene el sumergirnos en Flashpoint, el gran arco con el que DC cierra su continuidad hasta ahora para reiniciarse con "The New 52". También puede asustarnos ver que son 62 los números que componen  Flashpoint pero sin embargo son 5  números centrales y el resto corresponden a series de 3 números de los diferentes personajes, lo que la hace muy accesible y que cada uno pueda leer solo lo que le interese, pues nos bastan esos 5 números para seguir la historia y el resto sirven como complemento para ampliar el universo que nos presentan, pero sin desmerecer para nada a la serie madre.

Flashpoint se presenta como un enorme Elseworld, en el que Barry Allen/Flash despierta en un mundo parecido al suyo, pero con algunos cambios sustanciales. Por suerte para el lector estos cambios no suponen ligeras pinceladas a los personajes que todos conocemos, sino que dibujan un gran cuadro en el que hay espacio para interesantes revisiones de los héroes del universo DC, entre los que destacaría a Shazam, e incluso para presentar a personajes nuevos, como son Element Woman o Deathstroke, con vistas a darles protagonismo en el inminente reinicio editorial. Este mundo está marcado por la guerra que enfrenta a las amazonas, con Wonder Woman a la cabeza, y los atlantes, liderados por Aquaman; una guerra que está asolando europa y amenaza con hacer perder el equilibrio al resto del mundo. Así, Barry Allen no duda en buscar la manera de reestablecer el universo conocido.

Es muy de agradecer que en la serie no se limiten a buscar la explicación a este cambio, sino que nos van presentando el universo en que nos sitúan y las nuevas relaciones que se establecen entre los personajes, sumergiéndonos irremediablemente en la historia y haciéndola sorprendentemente cercana sin que nada resulte demasiado forzado o artificioso. No es hasta el último número cuando se plantea la causa de este desbarajuste de forma muy sencilla, lo cual podría resultar decepcionante para algunos lectores pero a mi juicio se agradece, atrás quedaron las tramas con complots intergalácticos, devoradores de universos e implicaciones de historias casi olvidadas. A pesar de involucrar historias previas de algunos personajes Geoff Johns tiene la habilidad para mostrarnos los datos necesarios en poco más de algunas viñetas y que no sintamos que nos faltan datos. En las últimas páginas hay espacio para un cierre emotivo y dejarnos en una situación ambigua que da pie a interesarnos por "The New 52", no olvidemos que aquí lo que se busca es ganar nuevos lectores.

Respecto a las series paralelas nos encontramos con algunas realmente sorprendentes y se pueden reivindicar más allá de este evento, como es el caso de Batman: el espíritu de la venganza, donde Azzarello y Risso confirman que de su colaboración no puede salir algo malo. También nos encontramos con series que partiendo de una propuesta interesante se quedan en agua de borrajas, como la de Green Lantern. En estas series se juega constantemente con los personajes principales y secundarios del universo que todos conocemos, por lo que para el lector habitual los guiños se esconden en cada viñeta. Sin embargo queda la sensación de que DC lleva mucho tiempo viviendo de los personajes ya creados a los que va añadiendo pequeños cambios y puntos de vista diferentes, y que tarde o temprano esta fórmula se les va a acabar, si no lo ha hecho ya. Ha llegado la hora de que DC empiece a escribir su nueva historia y esperemos que lo haga con el inminente reinicio.