miércoles, 23 de mayo de 2012

Portadas chungas de la música clásica (4)



Qué título tan prometedor se gasta el fantástico clarinetista Eddy Vanoosthuyse en su último disco como solista: From Belgium With Love, nada menos. El título ya prometía. Qué menos que elaborar una portada a su altura, una fotografía para la historia. El disco trae a la luz acertadas piezas sinfónicas, algunas inéditas, con el clarinete como protagonista, pero el estilo casual que intentaron imprimar al diseño parece que ayudó a escoger la peor de las fotos de la sesión para la portada final, en la que el músico se marca una fallida sonrisa improvisada. "Con este primer plano quedará claro que soy un genio", debió pensar. 

martes, 22 de mayo de 2012

Aquaman #1 / Catwoman #1


El reinicio del Universo DC, que desembocó en lanzar nada menos que 52 series nuevas al mercado partiendo desde un glorioso número 1, fue una decisión puramente comercial amparada en el deseo de atraer a nuevos lectores. La mayoría de las series alcanzaba los 600 números y comenzar una nueva numeración parecía el aliciente definitivo para que muchos se lanzaran a coleccionar por primera vez a sus personajes favoritos. 

Ha pasado un año desde entonces, tiempo suficiente para comprobar que apenas se han enganchado nuevos consumidores del medio, nuevas generaciones de lectores. En su lugar, los lectores de mayor edad ya afianzados en el mundo del cómic son los que han aprovechado el reinicio para acercarse a personajes por los que ya sentían curiosidad pero a los que nunca habían intentado seguir. El problema de lanzar 52 series al mercado en el mismo instante de tiempo es que no hay tantos grandes artistas como para convertir cada colección en una obra imprescindible. Si tenemos el cuenta, además, el hecho de que los grandes guionistas vinculados a DC son responsables de más de una cabecera, la calidad de estos también se diluye. 

La prueba más clara de ello quizás sea Aquaman, escrita por un Geoff Johns al que se comienza a tratar como todopoderoso. En la serie del personaje marino hay hermosas aventuras pero están tratada como a las de un superhéroe cualquiera, sin identidad propia. A Ivan Reis no le importa dibujar siempre al mismo superhéroe, ya se llame Hal Jordan o Arthur Curry. El hecho de que sus tramas o sus enemigos tengan trasfondo acuático no lo vincula necesariamente con el mito del príncipe de las mareas. La decisión de Johns de desmitificar las burlas en torno al personaje considerado el patito feo de la editorial a través del humor consigue el efecto contrario al buscado: desdibujar aún más el tono del cómic y a su personaje principal. Es cierto que el guionista es famoso por edificar tramas a largo plazo, pero ¿cuántos números hay que esperar para decidir si Aquaman vale la pena realmente o no? ¿Justifica un número futuro glorioso la compra de un montón de números intrascendentes de la serie?

Otro cómic que sirve para cuestionar la filosofía del proyecto del reinicio DC es Catwoman. La serie está dibujada con brío por Guillem March, pero la historia de Judd Winick no sólo es intrascendente sino que tiene poco que ver con el espíritu del personaje. Podría haber cualquiera tras esa máscara, el cómic sólo retrata a una mujer oculta tras un disfraz, y las viñetas se llenan de sus pensamientos de una manera anodina, la maldición de la apatía narrativa que desde hace décadas castiga los cómics de algunos personajes femeninos. Resulta interesante la adición de una amiga íntima, personaje que enriquece por fin el trasfondo de una heroína plena de misterios, pero por otra parte la trama general en torno a la mafia resulta del todo manida. El cómic se termina vendiendo por la sensualidad de las formas esbozadas por March, pero queda muy alejado del perfil genial que hiciera Jeph Loeb sobre una Catwoman con auténtica alma. 

Es un motivo de celebración que DC haya reiniciado sus colecciones y eso haya servido para colocar a grandes autores al frente de nuevos proyectos editoriales, con el Batman de Snyder como mayor ejemplo. En otros casos, sin embargo, se perciben como puro relleno. Barry Allen manipuló la corriente temporal y alteró el espacio-tiempo, pero para algunos superhéroes las cosas siguen sin haber cambiado. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Liga de la Justicia #1



La edición de ECC de JLA se corresponde con el primer número de la serie original


Desde que se empezaron a conocer los títulos y autores que formarían parte de "los nuevos 52", quedó bien claro cual era el buque insignia de la editorial, o al menos en donde confiaban obtener la mayor parte de las ventas, y esa era la serie de la Liga de la Justicia. No sólo ponían sobre el papel al equipo ideal de personajes, o al menos más conocido, dentro del catálogo del Universo DC, sino que tras las páginas unían también a las dos grandes estrellas de la editorial: Geoff Johns al guión y Jim Lee a los dibujos.

Con este equipo se presagiaba una historia de orígenes bien asentada y espectacular, y eso es exactamente lo que nos encontramos. La historia nos sitúa 5 años en el pasado respecto a la continuidad del resto de las series y nos presenta a un Batman al comienzo de su cruzada y a un Hal Jordan que no hace mucho que ha obtenido su anillo de Green Lantern, y eso se nota en su actitud. Por el camino echamos un vistazo a un Vic Stone que aún no es Cyborg y a un Superman también en sus primeros años.

Para otros números quedará la presentación de Flash, Wonder Woman y Aquaman, que completan el equipo de superhéroes por antonomasia. Mucho se ha hablado de que no pasa nada en las páginas de este cómic, pero este número se devora con gusto y deja ganas de más, algo de lo que no todas las series presentadas pueden presumir. Nos encontramos ante un relato de presentación, y los que hayan leído otros trabajos de Johns bien saben que es un autor que gusta de sentar unas buenas bases para luego desarrollar historias que no suelen defraudar, e incluso ahondan en aspectos de los personajes que otros autores pasan por alto. 

Este cómic supone la introducción idónea para los no iniciados en el Universo DC, y como tal cumple a la perfección. Pero no se queda sólo en eso, sino que entretiene de lo lindo y lo adereza con el siempre espectacular dibujo de Jim Lee, autor que comenzaría a destacar en la serie X-Men y luego desarrollaría su llamativo e influyente estilo en obras como Los Cuatro Fantásticos o WildC.A.T.s, para finalmente recalar en DC, donde ha realizado numerosos trabajos, incluyendo algunos para Batman y Superman.

Últimamente parece haber un creciente número de detractores del dibujante, pero sin embargo nunca acierto a leer una razón argumentada de esta aversión. Suele haber involucradas razones ajenas a su dibujo, como la actitud de diva que algunos le achacan, o los retrasos que ha provocado en algunas series. Otros hablan de que sus dibujos son muy similares o de la gran cantidad de imitadores que han surgido en pos de su estilo. Pero la verdad es que la calidad de su dibujo es incontestable, y encaja perfectamente en el perfil de la Liga de la Justicia: un espectacular cómic de aventuras y acción protagonizado por el equipo de héroes más imponente que se pueda encontrar.


sábado, 19 de mayo de 2012

Grandes páginas del cómic (I)


La página 32 de El Largo Halloween (Ver página completa aquí). Cómo contar una acción fundamental de la trama en una sola página, conseguir un efecto impactante y obtener la misma sensación de solemnidad con la que Batman le corta las alas a un personaje de golpe. 


La excepcional composición de Tim Sale dedica una sola viñeta a ilustrar cada acción por separado. Presentación del personaje, aparición de Batman, el vaso que cae al suelo, el héroe imponiendo su orden, y finalmente las consecuencias de la escena plasmadas en un titular de periódico.


La obra de Jeph Loeb y Tim Sale en conjunto está plagada de hallazgos de una sencillez y brillantez que convierten, a su modo, sus historias más importantes en obras maestras. Pero esta memorable página 32 se eleva por encima de todas ellas. Un ejemplo de arte secuencial que ilustra bien las inmensas posibilidades narrativas del medio.

viernes, 18 de mayo de 2012

Batman #1



La edición de ECC de Batman incluye los dos primeros números de la serie original.

Mucho y muy bien se ha venido hablando de la serie de Batman del reinicio editorial, siendo no pocas las voces que aseguran que se trata de la mejor serie del nuevo universo DC. El equipo creativo formado para la ocasión no hacía esperar nada menos. El guión corre a cargo de Scott Snyder, autor de American Vampire y que ya había demostrado su buen hacer con Batman en la etapa pre-reinicio escribiendo Detective Comics y Gates of Gotham, aunque bajo la máscara estuviese Dick Grayson en lugar de Bruce Wayne. Del dibujo se encarga Greg Capullo, que llevaba un tiempo alejado del cómic mainstream, pero su época al frente de la serie Spawn no puede ser una mejor carta de presentación.

Ante las expectativas cabría asustarse al pensar que el resultado no sea para tanto. Sin embargo al llegar a la segunda página ya tenemos que pararnos en seco para admirar el magnífico dibujo, en el que se nos presenta una llamativa y amenazadora revisión de algunos de los villanos, acompañado por una gran descripción de Gotham, y ya sabes que no estás ante un cómic del montón. Snyder sabe perfectamente que no se puede separar a Batman de su ciudad, y por eso la trata con sumo mimo, dándole tanta importancia como al justiciero. El guionista nos presenta una versión más tecnológica del Caballero Oscuro, pero sin perder nunca el necesario toque detectivesco, y lo imbuye en una trama que intriga y transmite verdadera sensación de amenaza desde el principio. El dibujo no sólo está a la altura, sino que acentúa los aciertos de la trama. No hay mayor muestra de compenetración en el equipo que el hecho de que la historia te empuje a seguir leyendo mientras que el dibujo te invite a parar para degustar cada página con tranquilidad.

La única pega es la evidente sensación de que Batman no necesitaba un reinicio. Nos encontramos supuestamente ante un Bruce Wayne que lleva aproximadamente 5 años luchando contra el crimen, y sin embargo bajo su protección ya han pasado Dick Grayson, Tim Drake y ahora su hijo Damian. En el fondo esto no es muy diferente de cualquier cambio de autores que se hubiese producido antes, aportando su punto de vista particular pero sin olvidar nada de lo sucedido anteriormente, lo que pone en evidencia que este reinicio editorial no es más que una estrategia de cara a las ventas. Sin embargo, en vistas del resultado, no seré yo el que se queje.


Batman: Ciudad Rota


Posiblemente los mejores cómics en torno a Batman son los que encuentran el perfecto equilibrio entre la sombra terrorífica que el personaje proyecta alrededor suyo y los sentimientos que verdaderamente azotan y atormentan al caballero oscuro. El conflicto entre el terror que infunde el héroe frente al que él mismo siente en su interior. 

Azzarello y Risso, la pareja creativa tras la obra 100 Balas, explotaron la estética gangster de tres al cuarto en los barrios bajos y terminaron definiendo contexto y estilo para casi cualquier cómic en el que trabajaban. (El ejemplo más evidente es su visión del Joker en la obra homónima, con el villano de Gotham City convertido en un mafioso sin otra identidad particular). Ciudad Rota está imbuida de ese estilo visual y temático tan característico, sin subestimar nunca la sorprendente capacidad narrativa de Eduardo Risso como ilustrador fundido en asombrosa sinergia con el coloreado de Patricia Mulvihill

La estética del cómic es, por tanto, tan peculiar como virtuosa, dibujado con brío, coloreado con mucha inteligencia y planificado con soberbio dinamismo. Su trama bien podría ocupar a cualquier otro detective que no fuese el hombre murciélago, en tanto que se pliega a la clásica historia de gangsters escrita por Azzarello, pero donde se desmarca el escritor es en la profunda radiografía de la personalidad de un héroe atormentado y en la exploración de unas reflexiones que convierten Ciudad Rota en una obra que deja una honda huella tras su lectura. 

El hermoso contraste entre el humor narrativo y desenfado propios del dibujo de Eduardo Risso frente a esa conmovedora historia concebida por Azzarello convierten el cómic en una experiencia que añade una dimensión preciosa hacia un mayor entendimiento del interior del caballero oscuro. Añade luz, o más oscuridades, hacia el origen y las motivaciones de un personaje ya de por sí complejo, otorgándole menos odio y más nostalgia, menos rabia y más determinación, menos egoísmo y más compromiso, menos sentido del heroísmo y mayor sensación de olvido. En su exploración definitiva del personaje, el guionista ha encontrado ese milagro de equilibrio que sólo se da en contadas ocasiones: el del cómic perfecto. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Concierto Imaginario #3


"En el salón del trono"

Nuestro amigo @Daniel_Delisau ha programado el tercero de los Conciertos Imaginarios con un sabor puramente clásico, repleto de autores célebres y de obras grandiosas. Su sabor imperial, su aspecto de música de la realeza y el título de uno de los movimientos que se interpretarán ha invitado a titular el concierto como "El salón del trono", y es bien cierto que las obras inspiran la sensación de encontrarnos escuchando a la orquesta desde una corte real proveniente de varios siglos atrás en el pasado. 

La obertura escogida es la Obertura 1812 de Tchaikovsky, celebérrima y aplaudida por su exquisito uso de las fanfarrias y por explotar un hermoso tema central que invita al optimismo y a la celebración. Basada en la victoria del mismo año de la resistencia rusa frente a las fuerzas de Napoleón Bonaparte, la pieza contiene una brillante orquestación propia del compositor, humor, fascinación, puro romanticismo exaltado. 

Le sigue en el Concierto las dos Suites de Peer Gynt, La nº1 Op.46 y la nº2 Op.55, basado en una obra escénica compuesta por veintitrés movimientos, de los que Edvard Grieg extrajo ocho para concebir estas dos sencillas y poderosas suites, llenas de melodías memorables. La primera de las Suites, quizás más reconocida que su hermana por el gran público, se cierra con el movimiento In the hall of the mountain king, título que da nombre al programa. 

La partitura ambiciosa que se interpretará en este Concierto Imaginario es la gloriosa Sinfonía 2 en Mi menor Op.27 de Sergei Rachmaninov, una de sus mejores obras y aún apartada del repertorio frecuente en las salas de conciertos debido tal vez a que, inconscientemente, esperamos siempre un piano solista en las obras del compositor ruso. Una obra extensa, de cuatro movimientos tan densos como conmovedores, tan sólidos en su construcción como hermosamente escritos. Una obra mayor. 

Finalmente, a modo de hipotética propina para la noche, nos hemos permitido colocar la Quinta Danza Húngara de Johannes Brahms, para terminar así el Concierto con la mayor de las celebraciones. Una travesía apasionante a través de una música real, con un indudable sabor de otra época, respirando romanticismo en cada uno de sus poros. Y al salir del Teatro Imaginario nos habremos convertido en príncipes y princesas. 

Puedes ponerte en contacto con nosotros, proponer sugerencias y charlar de la iniciativa vía Twitter a través del hasthag #ConciertoImaginario

Enlace a Spotify para el Concierto Imaginario #3