domingo, 13 de noviembre de 2011

Namor: encuentro con el destino



Diseñado para surtir de trasfondo a una futurible versión cinematográfica del Príncipe de Atlantis, Encuentro con el destino narra un importante capítulo de la infancia de Namor que le llevará hasta la adolescencia, 

El argumento de Bill Jemas pretende explicar buena parte de la personalidad del superhéroe a partir de su primera experiencia amorosa, como si ésta hubiese sido la causante de su eterna arrogancia. 

Poco tiene que ver esta historia con el flirteo que se ha traído Namor y la Susan Storm de los 4 Fantásticos tiempo atras y que ha terminado convertido en el único tema de conversación que se aborda durante los encuentros entre el Príncipe y el grupo de superhéroes. 

Es este un cómic lleno de ternura. Su trama ilustra el descubrimiento del sentimiento amoroso entre la chica de la superficie y el joven de las profundidades. 

Aunque su desarrollo es especialmente débil (y lo es mucho más su abrupto desenlace), hay dos elementos que hacen único a Encuentro con el destino. Uno es, desde luego, la ternura con la que se narra todo lo que ocurre, la delicadeza del encuentro íntimo entre dos personas que nacen alejadas la una de la otra pero destinadas a encontrarse. Y el otro es, desde luego, el abrumador trabajo gráfico de Salvador Larroca, quizás su mejor obra. El colorido del fondo marino y la precisión de los gestos y las formas convierten la lectura en un festín visual que justifica por sí solo la existencia del cómic. 

Como ocurriese con Lobezno, a quien también se ha dotado de un pasado concreto en los últimos años, Namor tiene ya su primera historia de amor dibujada con trazo mágico. La diferencia es que en Encuentro con el destino sí tenemos la sensación de haberlo vivido. 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Panufnik: Symphonic Works Vol.I


Violencia. Ausencia. Humor e ira. Furia y sutileza. Brillantez orquestal confrontada con unos temas centrales toscos y brutos. La música del compositor polaco se abraza a la tradición moderna, a medio camino entre Arthur Honegger y el contemporáneo Thomás Adès. En ella, los motivos musicales breves dan paso a una serie de variaciones y modulaciones que se escuchan sin pretensiones y con una gran sonrisa, como bien era el caso de la música ligera de Honegger o también de Hindemith.

La sorpresa constante de los hallazgos de una orquestación valiente y enriquecedora es uno de los mayores alicientes de esta música. En este estupendo disco se presentan seis de los trabajos sinfónicos de menos importancia del autor, aunque precisamente en este formato (la obertura, el poema sinfónico) es donde se siente cómodo y despliega todas sus virtudes.

El álbum, como en toda la producción de la CPO, tiene una inigualable calidad en la toma de sonido, con los metales muy brillantes y las secciones orquestales muy nítidas y contrastadas. Acercarse a la obra de Andrzej Panufnik nunca fue tan sencillo y gratificante.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El día más brillante


DC continúa abonado a los crossover hasta el punto de empatar unos con otros de manera ininterrumpida. Esto ha hecho que resulte casi imposible entender una saga sin las anteriores y que sea muy difícil adentrarse en el universo de la compañía entendiendo el argumento.

El otro error de DC reside en en que los guiones de estas sagas interminables tratan de unir a todos los superhéroes de la franquicia pero sin buscar apenas un sentido coherente. Están ahí porque tienen que estar y porque las viñetas se convierten en un concurso de "más difícil todavía", obligándose a sí mismo a sorprender al lector en cada página y terminando por resultar cargante. 

El dibujo es solvente, pero la planificación de las viñetas contribuye a que la densidad anule la historia. Demasiado personaje, demasiada historia cruzada y muy poco interés. El elevado precio de cada cómic hace también que la colección se convierta en una pieza de culto sólo para aquellos que han seguido las sagas de la compañía durante estos años. 

No puede hablarse de decepción, pues DC nos ha acostumbrado a ello. Su universo es tan impenetrable para nosotros como lo es para los propios superhéroes. La compañía continúa vendiendo humo a precio de oro, un humo que cada vez resulta menos sugerente.

jueves, 20 de octubre de 2011

Namor en las profundidades

Pocos cómics hay como este, en tanto que la oscuridad que emana de su discurso los riesgos de su planteamiento lo convierten en un material tan diferente al resto como apasionante. 

Namor en las profundidades no es un cómic al uso, ni tampoco una clásica historia sobre el personaje del que se ocupa. Se trata de un relato de Peter Milligan, con todos sus excesos y aciertos acostumbrados, en los que la mente y lo psicológico vuelven a tener un papel preponderante, como en buena parte de su obra. 

A través de una pequeña expedición en submarino, un científico pretende demostrar ante la comunidad científica que la ciudad perdida de Atlantis no existe ni ha existido nunca, descendiendo hasta las profundidades del océano para comprobar que allí no hay más que leyendas. 

Se trata de un cómic atípico, desde luego. Y quien desee encontrarse con Namor y con alguna historia que le toque de cerca, va desencaminado. Como de costumbre, Milligan se sirve de un personaje conocido para crear un relato alrededor suyo pero apenas sin necesidad de que participe. 

Lo mejor del material es la atmósfera oscura y matizada creada por el excelente Esad Ribic, que entrega unas imágenes poderosas en las que las profundidades del océano quedan retratadas con un poder evocador muy sugerente. Tono del relato e imágenes acompasadas, la síntesis perfecta para los relatos turbadores de Peter Milligan. Un enfoque diferente para acercarse al Príncipe de Atlantis. 

domingo, 16 de octubre de 2011

Namor: el primer mutante


Cuesta creer que Stuart Moore haya escogido a Namor para protagonizar una historia que poco tiene que ver con el personaje original, muy a pesar del sensacional dibujo de Olivetti. 

Hace unos cuantos años que Marvel encontró en las sagas y las dinastías apocalípticas continuadas el filón de oro, más aún cuando eso permite enlazar colecciones diferentes y agruparlas bajo un tema o una amenaza común. 

La llamada Maldición de los mutantes está regalando algunos de los peores cómics de los últimos tiempos. Lo único que parece importar en ellos es la inclusión de vampiros sin prestar ninguna atención al desarrollo ni la evolución del héroe, que siempre ha sido el mayor aliciente para la lectura. 

El príncipe de Atlantis ha sido siempre uno de mis personajes favoritos. A día de hoy puede que sea mi predilecto. Pero su personalidad, siempre arrogante, petulante y con muy poco tacto está pobremente representada aquí. Cualquier personaje podría haber encarnado en realidad la historia de Moore.


La presencia de Namor en los cómics actuales no suele prodigarse demasiado. Un personaje como él, siempre presente en las grandes batallas, en los grandes acontecimientos, el noble arrogante, el enamorado no correspondido, el superhéroe con menos habilidades sociales, el primer mutante y puede que el más poderoso, merece historias que estén a su altura. 


jueves, 6 de octubre de 2011

Michael Daugherty: Metropolis Symphony


Uno de los nominados a los Grammy de 2011 ha sido la grabación para Naxos de la Metropolis Symphony, de Michael Daugherty. La composición, que busca en todo momento la conjunción de ideas tales como el bullicio de la gran ciudad y la grandilocuencia de los pasajes orquestales, recuerda desde el primer momento al Edgar Varèse y a su monumental Amériques. 

Hay más humor, sin embargo, en la Metropolis Symphony, aunque también hay unas pretensiones quizás desmesuradas para una partitura tan llena de elementos burlescos y caóticos. La obra se disfruta sobre todo por su dinamismo y por su capacidad de parodiar el género heroico musical sin caer en absoluto en lo vulgar. Al contrario, no son pocos los pasajes que resultan espectaculares. 

El quinto y último movimiento, Red Cape Tango, es una sutil e inspirada variación del último movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz. Motivo musical que fuera la banda sonora de la película 'El Resplandor' y que ha inspirado a no pocos artistas. La aparición de ese tema musical aquí confirma la idea de que toda la estructura de la sinfonía está efectivamente inspirada en aquella, y de repente la impostura se revela del todo como una gran broma compuesta con las mejores intenciones. 

Apabullante toma de sonido, con un brillo sorprendente y poco común en las grabaciones del sello Naxos. La profundidad de las secciones se deja notar sobre todo en los metales. Una toma de sonido a la altura de la exuberante riqueza de la orquestación que ha propuesto Daugherty en esta, la que hasta ahora es su obra maestra. 

martes, 4 de octubre de 2011

Alice Sara Ott: Beethoven


Alice Sara Ott se convirtió desde la misma salida al mercado de su primer cd para Deutsche Grammophon en una absoluta promesa de los virtuosos del piano. Esa promesa se ha quedado ahí, afiliándose al grupo, cada vez más numeroso, de los artistas jóvenes del presente a los que les sobra técnica y la derrochan en cuanto tienen oportunidad pero que han olvidado la esencia comunicante de la música que tocan. 

En cualquier caso, Alice sigue teniendo uno de los pianissimos más inspirados y delicados de entre todos los virtuosos contemporáneos. Con ella descubro a un Beethoven delicado, a un Beethoven hermoso y puro, menos dramático y más poético. Tal vez su lectura no sea de referencia, en tanto que no supera a la de los grandes maestros (pienso en la última grabación de Emil Gilels) pero esa visión delicada y exageradamente dulce, que parece anunciar a Beethoven como el primer romántico, bien merece una atenta escucha. El disfrute no es en absoluto breve, es un disco que se paladea en un abrir y cerrar de ojos. 

Especial habilidad de la pianista para separar un pasaje de otro, un color de otro, pero sobre todo para aportar énfasis a los temas centrales allá cuando aparecen. Alice sería una estupenda intérprete de música contemporánea, posiblemente una de las mejores. Pero aún no ha tocado nada, porque bien sabe la Deutsche Grammophon que lo que continúa vendiéndose son los maestros clásicos. En ese sentido se trata de un producto de marketing asombroso, medido hasta las últimas consecuencias. Tras ese atuendo, sin embargo, puede escucharse música de verdad.