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domingo, 19 de agosto de 2012

Kane, de Paul Grist


Hoy analizaremos más en profundidad Kane de Paul Grist, obra que ya apareció en la sección de Grandes páginas del cómic, y que pese a su gran nivel no es todo lo conocido que debería, algo que confiamos se solucione con la nueva edición que publicará Dolmen en nuestro país. Kane comenzó a publicarse en 1993 y Paul Grist, de origen británico, se encarga tanto del guión como del dibujo en el que es uno de sus trabajos más reconocidos junto a Jack Staff.

Nos encontramos ante un cómic policíaco, de marcado género negro y en el que fácilmente podemos detectar la influencia de Canción triste de Hill Street y de Sin City de Frank Miller, autor que Grist no esconde que ha tenido una enorme influencia en su trabajo. Kane es un policía de Nuevo Edén, que vuelve al cuerpo tras ser suspendido a causa de un enfrentamiento con su antiguo compañero, momento al que se vuelve en numerosas ocasiones en forma de flashbacks para descubrir paulatinamente nuevos detalles. De hecho el cómic intercala continuamente flashbacks con los casos que lleva Kane en el presente de una forma muy acertada, pues aunque en las primeras ocasiones pueda resultar algo confuso, Grist consigue dotar a sus personajes de personalidad con detalles sutiles haciendo que los identifiquemos con facilidad a pesar de la sencillez del dibujo.

En Kane asistimos a las investigaciones de distintos casos policiales generalmente relacionados, pero siempre unidos por el pasado de Kane y el mafioso Oscar Drake. La visión que muestra Grist de la policía y  la ciudad de Nuevo Edén está llena de corrupción, y las historias de los personajes siempre esconden pérdidas y desilusión, sin embargo el autor se las ingenia para aportar siempre un toque de humor y parodia, ya sea con personajes secundarios o situaciones puntuales. Cada cierto número de capítulos nos encontramos con uno que se aleja de la tónica, tanto en trama como en forma, regalándonos algunos de los mejores momentos del cómic, como son:

  • Un divertidísimo número sin diálogo
  • Una patrulla policial narrada desde un único punto de vista
  • Una genial parodia del personaje de Sin City Marv
  • Referencia a Batman con críticas a la excesiva seriedad de los superhéroes (señalando directamente a Vértigo
Sin duda donde destaca especialmente Kane es en el plano visual. A pesar de su dibujo sencillo y en blanco y negro, Grist consigue verdaderos hallazgos visuales y narrativos en cada capítulo, gracias a las distribuciones de páginas y al uso de una narración sin mucho diálogo que se apoya especialmente en el dibujo. Esto unido a la atrapante trama, heredera de lo mejor del género policíaco, hacen de Kane un cómic de lectura necesaria. 

martes, 29 de mayo de 2012

Grandes páginas del cómic (II)


Hoy hablaremos del cómic Kane de Paul Grist, concretamente de la página 22 del segundo volumen de la edición española (ver página aquí). En esta página, Grist presenta mediante flashbacks al principal villano de la historia, Oscar Darke. En una misma página pasamos de un acto de bondad pura, como es regalar un ramo de flores a su madre, a la más repentina violencia.

Grist no necesita más que cuatro pequeñas viñetas estáticas para mostrarnos lo que sucede, y con ello el origen de las características cicatrices del personaje. Es en esa sencillez donde reside la grandeza de la página, pues a pesar de no ver directamente la acción sentimos el dolor de cada golpe al ver caer las hojas de las rosas que dejan al descubierto las espinas. Pasamos de una primera viñeta en la que vemos ese ramo como algo bello y que podría suponer la redención del personaje, a comprender el peligro que se oculta tras esa belleza y el origen de su personalidad.

Por suerte para el lector este no es el único hallazgo visual ni narrativo de este cómic, pues Paul Grist no se cansa de experimentar con las numerosas posibilidades que presenta el medio. Característica es su narración que intercala continuamente flashbacks con la acción presente, pero siempre de la manera más efectiva posible. También hay que destacar de esos flashbacks las estrechas viñetas en serie que ilustran una sola acción, dando la impresión de ser momentos encarcelados. También tiene siempre un hueco para jugar con las formas de la narración, como bien ilustran ese capítulo completamente mudo, o en el que se sigue una ronda de dos policías desde un único punto de vista. En resumidas cuentas, con Kane nos encontramos ante una obra a todas luces necesaria para todo amante del noveno arte.